BEIJING (DIA 2º)


Iniciamos el día con la visita de la Plaza de Tian'anmen, la mayor plaza pública del mundo con unas dimensiones colosales de 880 por 500 metros. Este espacio monumental ha sido testigo de algunos de los eventos más relevantes de la historia reciente de China y constituye el corazón simbólico del país. 

La Plaza de Tiananmen (literalmente "Plaza de la Puerta de la Paz Celestial") es una de las plazas públicas más grandes del mundo. Se encuentra en el centro del histórico eje norte-sur de Beijing que, atraviesa el Templo del Cielo y la Ciudad Prohibida. La plaza está frente a la Ciudad Prohibida y tiene varios lugares de interés, como el Monumento a los Heroes del Pueblo, el Gran Salón del Pueblo, el Museo Nacional de China y el Mausoleo de Mao Zedong. La importancia histórica, cultural y política de la plaza la convierte en una obligada visita en Beijing.

Esenciales y consejos de viaje

Un vasto paisaje de pavimento, la Plaza de Tiananmen ocupa más de 400,000 metros cuadrados y puede albergar a más de un millón de personas. Además del espacio simplemente inspirador, la plaza es un lugar ideal para tomar fotografías de la Puerta de Tiananmen (la "Puerta de la Paz Celestial"), uno de los edificios más emblemáticos de China.

Otros aspectos destacados de un viaje a la Plaza incluyen las ceremonias de elevación y descenso de la bandera nacional al amanecer y al atardecer, respectivamente, así como el cambio de guardia en momentos específicos durante el día. Tenga en cuenta que estas ceremonias son increíblemente populares entre los turistas nacionales chinos, y que a menudo es difícil asegurar una buena posición para ver la ceremonia.

Turistas chinos de todo el país bajan a la Plaza para tomar sus fotos frente al retrato del Presidente Mao. Algunos de estos turistas provienen de áreas rurales distantes y rara vez pueden ver caras no asiáticas en su ciudad natal, así que prepárese para que algunos de ellos tomen fotos suyas o le pidan que tome fotos con ellos.

Tenga en cuenta que caminar por la plaza puede ser extremadamente caluroso durante el verano, ya que no hay árboles ni sombra. Recuerde usar un sombrero, aplique protector solar y traiga mucha agua. Hay tiendas y baños alrededor del perímetro de la plaza, por lo que si necesita comprar una botella de agua o ir al baño, hágalo antes de ingresar a la plaza.

Todos los visitantes de la Plaza deben entrar desde uno de varios puntos de entrada específicos, todos los cuales tienen seguridad a nivel de aeropuerto, incluyendo detectores de metales y máquinas de rayos X. Es posible que se le solicite una identificación, por lo que es recomendable que traiga su pasaporte también. Tenga en cuenta que la Plaza de Tiananmen es un lugar político que está regulado por el gobierno y la policía y, a veces, está sujeto a un cierre temporal sin previo aviso.

La mayoría de las personas visitan la Plaza en su camino a la Ciudad Prohibida, y las dos se pueden hacer juntas en la mañana o en la tarde.

Accesibilidad

Los usuarios de sillas de ruedas pueden entrar y explorar la plaza fácilmente. Después de recorrer la plaza, los usuarios de sillas de ruedas pueden tomar el túnel subterráneo, donde se proporciona una rampa, en la esquina noroeste de la plaza para cruzar la concurrida calle Chang'an y continuar visitando la Ciudad Prohibida.

Mejor momento para visitar



Los mejores momentos para visitar la Plaza son al amanecer o al atardecer, cuando los guardias levantan y bajan la bandera nacional. Durante los días festivos como el Día Nacional o el Día de Mayo, la Plaza está decorada con hermosos macizos de flores, una buena oportunidad para tomar fotos. Sin embargo, la plaza también estará muy concurrida en esta época del año. La plaza también es muy impresionante durante la noche cuando los edificios circundantes están iluminados.



Continuaremos con un paseo por la Antigua Calle Qianmen, una emblemática avenida de peatones que ha sido restaurada conservando la esencia arquitectónica de la dinastía Qing. 

Esta calle combina la atmósfera del antiguo Oriente con toques del moderno Occidente, albergando comercios históricos como la botica Tongrentang, fundada en 1702, o el célebre restaurante Quanjude, especializado en pato laqueado desde 1864. Todo ello convive con marcas contemporáneas, y se puede recorrer en el original 1924.

La Calle Qianmen es una calle comercial famosa en Beijing. Se encuentra en el eje central de la ciudad, distrito de Dongcheng. Tiene una longitud de 845 metros y una anchura de 20 metros.

Se construyó originalmente en el año 29 del reinado del emperador Jiajing en la dinastía Ming (1550). Desde entonces hasta el período de la República de China, se llamaba Calle Zhengyangmen. 

Más tarde, en 1965, pasó a llamarse Calle Qianmen.

Siendo una calle comercial de larga historia, se reunieron aquí pescaderías, carnicerías, joyerías, zapaterías, tiendas de tejidos y confecciones, tiendas de cereales, casas de empeño, etc. En la actualidad, aunque no existen pescaderías, carnicerías, tiendas de cereales, se puede encontrar aquí restaurantes, cafeterías, dulcerías, tiendas de ropa, zapaterías, sombrererias, e incluso peluquerías, librerías, estudios fotográficos. 



Si usted quiere conocer las marcas tradicionales chinas, aquí también es un lugar ideal. Por ejemplo, el primer restaurante de Quanjude, marca tradicional china del pato laqueado, Zhangyiyuan, del té, Shengxifu, de gorros, Daoxiangcun, del pastel, Buyingzhai, de zapatos, etc.

Con el objetivo de ofrecer a los turistas una mejor experiencia turística, no se permite el tránsito de vehículos por la calle peatonal de Qianmen. Sin embargo, los turistas pueden realizar un viaje por la calle peatonal tomando un tranvía, el llamado tren Dangdang, que constituye una característica de esta Calle.

También es un lugar turístico que merece una visita de un día entero. Con una variedad de  formas de diversión, no se siente aburrido tras quedarse todo el día aquí. Cuando cae la noche y se encienden las luces, se presentará un paisaje hermoso y encantador.

Ascenderemos al Parque de Jingshan, también conocido como el Turó de Carbón, un montículo artificial creado durante la construcción de la Ciudad Prohibida, con la tierra extraída del foso. Desde su cumbre, se obtienen las vistas más espectaculares de los tejados dorados del Palacio Imperial. El parque alberga también un lugar cargado de simbolismo: el árbol donde se suicidó el último emperador de la dinastía Ming. 


El Parque Jingshan era un parque privado reservado al emperador en la dinastía Yuan (1279-1368). Durante la dinastía Ming (1368-1644), se erigió una colina artificial con cinco picos, utilizando tierra de cuando el foso del Palacio Imperial fue excavado. Un pabellón fue erigido en cada pico y en ellos cinco Budas de bronce recibieron un lugar destacado; cuatro de esas estatuas fueron removidas por las tropas de la Fuerza Expedicionaria Aliada cuando llegaron a Beijing para aliviar el Cerco a las Legaciones en 1900. El Parque Jingshan fue abierto al público en 1928.

El parque es bueno para pasear, pero lo que realmente vale la pena es que el templo en la cima de la colina, el Pabellón de Primavera Eterna (Wanchunting), ofrece vistas panorámicas deslumbrantes sobre Beijing y la Ciudad Prohibida. La colina artificial en el Parque Jingshan solía ser el punto más alto de la ciudad.


Se tarda unos 10 minutos para subir al pabellón. El ascenso es relativamente fácil con mucha sombra y pasamanos, pero hay muchos escalones. Sin embargo, vale la pena el ascenso en un día claro para obtener fotos de la vista panorámica.

El templo en la cima de la colina puede ser muy ocupado, especialmente al atardecer en un día claro, cuando muchos fotógrafos intentan coger los últimos rayos de luz que caen en los tejados de la Ciudad Prohibida.


Después de disfrutar de la vista, si usted tiene más tiempo, usted puede caminar de vuelta hacia abajo y hacia el centro del parque, donde normalmente encontrará grupos de ancianos bailando, cantando ópera o haciendo tai chi.


Descenderemos desde la colina en dirección al próximo elico de Jade, donde se encuentra la emblemática Dagoba Blanca. Accederemos al ismo atravesando el pintoresco Templo de Yong'an, uno de los más representativos del budismo tibetano en Pekín. 

A continuación, disfrutaremos de un paseo relajado por el Parque Beihai, uno de los jardines imperiales más antiguos de China y lugar de esparcimiento favorito de los pekineses. Este parque se extiende alrededor del Lago del Norte, que se congela en invierno y se llena de flores de lodo en verano. Visitaremos el Templo de Xitian Fanjing y finalizaremos la visita ante el famoso Muro de los Nuevo Dragones, una obra maestra de cerámica esmaltada que representa el poder imperial. 


La historia del Parque Beihai se remonta a hace más de 1.000 años. Construido por primera vez como retiro imperial durante la dinastía Liao (916-1125), fue ampliado por dinastías posteriores como las Jin, Yuan, Ming y Qing. El diseño del parque se inspiró en un antiguo mito chino sobre tres islas mágicas (Penglai, Yingzhou y Fangzhang), que se creía concedían la inmortalidad.

Los emperadores recrearon este mito en sus jardines. Durante siglos, gobernantes como Qin Shi Huang y el emperador Wudi construyeron paisajes de "un lago, tres colinas" para simbolizar la leyenda. El parque de Beihai sigue esta tradición: su lago representa el mítico "estanque Taiye", mientras que las islas representan las tres montañas sagradas.

El parque adoptó su forma moderna en la dinastía Qing. Las renovaciones del emperador Qianlong (1736-1795) dieron a Beihai su trazado actual. Se abrió al público en 1925 y sigue siendo uno de los lugares más históricos de Pekín, donde se mezclan naturaleza, mito y grandeza imperial.

Principales atracciones del Parque Beihai

El Parque de Beihai presenta cuatro zonas escénicas principales centradas alrededor de la Isla Florida de Jade, con su emblemática Torre Blanca. La vertiente sur tiene templos conectados por puentes con la Ciudad Circular, mientras que las orillas norte y este ofrecen pintorescas vistas junto al lago.

La Torre Blanca, una majestuosa estupa de estilo tibetano en lo alto de la Isla Florida de Jade, se erige como símbolo de la influencia del budismo tibetano en la capital imperial china. Construida en 1651 por orden del emperador Shunzhi siguiendo la sugerencia de un lama tibetano, esta estructura de 35,9 metros de altura representa la devoción budista y la unidad étnica de la dinastía Qing. Dañada por terremotos y reconstruida dos veces, ahora presenta una base de piedra, un cuerpo encalado y doseles de bronce con campanas colgantes. Alberga escrituras budistas sagradas, reliquias y artefactos, y ofrece vistas panorámicas del Parque Beihai desde su punto más alto.


BEIJING (DIA 1º)


Salimos desde el aeropuerto Internacional Josep Tarradellas a las 11:25, aunque la presentación fue a las 8:30 hrs., ya que hay que realizar unos trámites largos, que aprovechamos para desayunar.

A bordo nos fueron servidas dos comidas, el almuerzo y la cena, que como es habitual actualmente en las aerolíneas, fue frugal y poco apetitosa, pero que sirve para tener al personal entretenido.


Llegada al Aeropuerto Internacional de Pequín como estaba previsto a las 05:30 h. Después de los trámites de entrada al país, traslado hasta nuestro hotel en Beijing, el Crowne Beijing Lido by IHG.

Tras una noche de vuelo, tuvimos un tiempo libre, para deshacer el equipaje, asearnos y descansar un poco.


A mediodía salimos del hotel para tomar el almuerzo, en un restaurante local, hacer hincapié, que en la mayoría de los restaurantes nos han ofrecido el mismo tipo de comida, con ligeras variantes, un menú amplio y variado, dispuesto en un centro giratorio (muy práctico), para servirse los comensales.

Finalizado el almuerzo, salimos para realizar una inmersión cultural al barrio histórico de los Hutong, un laberinto de estrechas callejuelas que reflejan el estilo de vida tradicional de la antigua Pequín. El recorrido lo realizamos en un rickshaw, el típico carro tirado por una persona, el más característico y popular de la antigua China, y que ahora es un atractivo turístico, el paseo nos permitirá introducirnos en rincones que tienen siglos de historia que, nos acercará a la vida cotidiana de los chinos.

Construidos durante las dinastías Yuan, Ming y Qing, los Hutongs de Pekín están llenos de viviendas ubicadas en torno a un patio cuadrado donde los habitantes llevan una vida tradicional anclada en el pasado.

La mayoría de las viviendas no disponen de cuarto de baño, por lo que es muy común encontrar a sus habitantes dirigiéndose a los baños comunitarios o bien lavando la ropa en las zonas comunes del barrio.


En los Hutongs los niños juegan alegremente mientras los mayores se dedican a sus tareas cotidianas.

Algunas de las cosas que más suelen sorprender a los turistas son los pekineses paseando en pijama y los niños que, en vez de llevar un pañal, llevan un pantalón con una abertura.

Algo que también nos sorprendió, fue la gran cantidad, especialmente de personas jóvenes que se ponen los antiguos vestidos chinos, para fotografiarse, imaginamos que eran youtubers que, lo hacían para sus publicaciones.



Una especie en extinción

Desgraciadamente, con el paso de los años gran parte de los Hutongs han sido derribados para dejar paso a nuevas zonas residenciales y comerciales. Hasta el año 2000 todavía se conservaban 4.500 callejuelas del viejo Pekín, pero gran parte de éstas quedaron arrasadas por los planes de renovación de la ciudad a causa de los Juegos Olímpicos de 2008. 

A continuación, gozaremos de una experiencia de masaje chino tradicional, una práctica milenaria ideal para liberar tensiones, equilibrar el cuerpo y recuperar la energía después del viaje.


Fue una actividad que, satisfizo a todos o casi todos, los miembros del grupo, algo que se agradece tras un viaje de más de 12 horas, con jet-lag (cambio de horario) incluido

El Tui Na proviene de la medicina tradicional china que utiliza el masaje como medio terapéutico. 

Su objetivo es restablecer el equilibrio psico-físico-energético, la salud.


Por último visitaremos Tongrengtang se encuentra dentro de Dashilan en la calle Qianmen, fundada en 1669 y trabajando como el patrocinio real en 1861. 

Con más de 300 años de desarrollo, hoy Tongrengtang se ha ampliado para tener una gran sala de exposiciones exterior. La tienda es puesta en marcha por el estilo tradicional chino en la fachada y el interior. Hay una gran cantidad de fotografías de los famosos médicos y farmacéuticos chinos antiguos.

Han desarrollado más de 3,000 tipos de medicinas tradicionales chinas, hierbas medicinales en mesas y medicamentos líquidos. 

Con el interés mundial en la medicina tradicional china, han establecido muchas sucursales en Beijing y, otras regiones fuera de la parte continental de China incluyendo Hong Kong, Londres, Sydney, etc.

Nosotros fuimos atendidos por un anciano médico que, hablaba un muy correcto castellano, y que a través del pulso, nos detecto algunos de nuestros males, sugiriéndonos la adquisición  de sus ancestrales medicinas para aliviarlos o eliminarlos.


Finalizaremos el día con una cena de bienvenida, prevista a las 20:00 en un restaurante de la ciudad, donde tendremos la oportunidad de degustar el famoso Pato Laqueado de Pekín, considerado uno de los platos más representativos de la gastronomía china. Una ocasión perfecta para iniciar el viaje en un ambiente acogedor y lleno de sabor.

HONFLEUR


Dos cosas sorprenden en Honfleur. La primera, su trazado de casitas medievales muy bien conservadas reflejando una postal perfecta en las aguas de su puerto interior. Segunda, una iglesia de madera con campanario separado -la más grande de esta clase en toda Francia- al estilo de las que hay en Escandinavia, ¡Sainte – Catherine es el mayor tesoro que ver en Honfleur!

Ubicado en la desembocadura del río Sena, este pequeño pueblo es un turístico enclave con unos 6.700 habitantes. Ya a finales del siglo XIX los maestros impresionistas Claude Monet, Gustave Courbet y Johann Jongkind lo pusieron de moda al fundar aquí la École de Honfleur, una de las precursoras de este movimiento artístico que dio inicio a las vanguardias contemporáneas. El pintoresco puerto fue retratado numerosas veces por las pinceladas sueltas de estos pintores, en su eterna obsesión por descomponer la luz. Hoy esta estampa se conserva como antaño gracias a que Honfleur -al contrario que Le Havre, en la orilla norte del Sena- no fue bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial, salvando su patrimonio. Honfleur es uno de los pueblos más bonitos de Normandía.



Solo llegar, ya nos sorprendió la ubicación de la oficina de turismo, un edificio de cristal, rodeado de miles de flores, ¡ Hay que resaltar el nombre de la población! allí alquilamos una audioguia en castellano que, nos ilustro a lo largo de nuestra visita.

Todos los lugares que ver en Honfleur

Más allá de la luz, que damos fe de que es espectacular, hay mucho que ver en Honfleur: desde las calles medievales hasta una iglesia de madera del siglo XV pasando por un puerto interior y casas y casas de entramado de madera. Eso sí, no vas a ser el único que tenga la original idea de visitar esta joya de Normandía: más de tres millones de turistas visitan Honfleur al año –un pueblo con unos ocho mil habitantes–… Eso sí, a primera hora, antes de que lleguen los grupos, Honfleur será todo tuyo.



Paseando por el barrio de pescadores de Sainte-Catherine

Los barrios de pescadores tienen un algo especial: las pequeñas casas cerca del puerto, las estrechas callejuelas, un ambiente histórico –casi esperas que la mujer de un pescador de la Edad Media lance el agua de un cubo por la ventana en cualquier momento–… Es así en todo el mundo y, tal vez por eso, los que han sobrevivido se han transformado en barrios turísticos llenos de restaurantes, 

El barrio de Sainte-Catherine en Honfleur sigue la tónica universal y, sin duda, fue donde nos cruzamos con la mayor cantidad de turistas en nuestro paso por el pueblo normando. Pero, ¿quién va a dejar de pasear por callejuelas medievales en las que casi no entra la luz del sol? El arte que atrajo a los impresionistas hoy se muestra en galerías y tiendas de artesanía.

No te agobies entre las callejuelas, no te puedes despistar, el tamaño de Honfleur no da para muchos agobios. Sin que te des cuenta, volverás a ver el agua.

No te pierdas la plaza del mercado alrededor de la iglesia. Si tienes la suerte de visitar Honfleur en miércoles o sábado, te encontrarás con un mercado de productos orgánicos y uno tradicional, respectivamente.




La iglesia de Sainte-Catherine

La iglesia de Sainte-Catherine, Santa Catalina, es una rareza. Después de la Guerra de los 100 años, Honfleur estaba casi destruido –que no fuera bombardeado después no significa que no sufriera en otras guerras–. El caso es que la iglesia también estaba en bastante mal estado. La piedra era un material caro y los pescadores no podían permitírselo… así que, en el siglo XV, levantaron la iglesia –directamente los propios pescadores, nada de maestros de obra– con madera.

En el interior nos chocó encontrarnos con dos naves simétricas y con dos altares, uno al final de cada nave. Sí, se quedó pequeña. Se construyó con una única nave y, antes de acabar el siglo XV, 1496, empezaron a trabajar en su “gemela”. Una curiosidad, el suelo es el original.

No sabemos si los pintores entraron también a la iglesia, pero, como en el resto del pueblo, la luz que hay en su interior es especial: una atmósfera cálida y acogedora. Los colores, los olores, los sonidos… nada es como en una iglesia de piedra, ni como en otras iglesias de madera en las que hemos estado.





El muelle interior, Vieux Bassin,.

La imagen que teníamos en mente de Honfleur era la que aparece en todas sus postales: la de su muelle interior. Estrechos edificios de piedra casi en el mismo muelle y barcos de vela flotando perezosos en el agua bajo un cielo azul de nubes algodonosas.

¿Por qué aquí son de piedra los edificios, en una ciudad con tantas construcciones de madera? Porque es una de las partes más nuevas de Honfleur. A finales del siglo XVII, por orden de Colbert, se amplió el pequeño refugio para las barcas y se construyó el muelle. Fue necesario destruir la muralla que protegía al pueblo –los barrios de Santa Catalina y Saint Léonard estaban extramuros– y se construyeron las casas del Vieux Bassin.

El único vestigio que queda de esa antigua muralla es una de sus dos puertas –la otra se destruyó–, la puerta de Caen. Allí se encuentra la Lieutenance, la vivienda del antiguo teniente del rey.



Más lugares que visitar en Honfleur

Recorriendo las calles del pueblo nos fuimos encontrando con edificios históricos como los almacenes de sal –greniers à sel– en la rue de la Ville, hoy transformados en sala de exposiciones; la mansión de Roncheville –manoir de Roncheville–, donde residía el gobernador de Honfleur; la antigua iglesia de Saint-Etienne, hoy museo de la marina; el museo de Eugène Boudin, un ilustre honfleurais.

La capilla de Notre-Dame de Grâce

Al oeste de Honfleur se alza la meseta de Grâze. Además de por la vista sobre el mar y el estuario del Sena, subimos para ver uno de los santuarios más antiguos de la zona: la capilla de Notre-Dame de Grâce, de principios del siglo XVII.







Honfleur desde lo alto, el mirador de Mont-Joli

Si lo que quieres es ver los tejados y el trazado medieval de Honfleur desde arriba, tu lugar –como el nuestro, que nos gustan las alturas más que a un tonto un lápiz– es el mirador de Mont-Joli. Seguirás viendo el estuario del Sena y el famoso, y gigantesco, puente de Normandía.


Recorridos por Honfleur

Ya he dicho que es difícil perderse en Honfleur, pero eso no impide que la oficina de turismo haya desarrollado varios recorridos por sus callejuelas. Anímate a seguir los pasos de los pintores impresionistas –hay varios carteles con reproducciones de sus obras delante de los lugares que les sirvieron de modelos.