SANT FELIU DE GUIXOLS


Historia y tradición

Es casi seguro que el topónimo de Guíxols remite a orígenes íberos y designaría alguna clase de fortín o lugar de salvamento. De hecho, a esta civilización pertenecen los primeros asentamientos humanos localizados en la zona (siglo IV a. C.).

Después de la romanización, se estableció en Sant Feliu el monasterio benedictino, que poseyó la señoría feudal del término hasta bien entrado el siglo XIX (1835), coincidiendo con el declive del sistema político del Antiguo Régimen.

En este intervalo, Sant Feliu de Guíxols despuntó en el terreno marítimo y pesquero. Eran muy reconocidas sus industrias artesanales de salazones, así como las de tejido de redes y construcción de barcos, especialmente entre los siglos XVI y XVII. La industria del corcho, todavía hoy en día activa, se empezó a desarrollar en el siglo XVIII.

Durante el siglo XIX la pujanza de esta industria, junto con lo que obtuvieron los vecinos de Sant Feliu de Guíxols que buscaron fortuna en las Américas (los indianos), contribuyeron a mantener la riqueza y prosperidad del municipio, que desde mediados del siglo pasado ha tenido como protagonista el turismo.

Sant Felíu de Guíxols es un municipio de gran relevancia turística y comercial, que ofrece todo tipo de actividades culturales, lúdicas y deportivas para garantizar al visitante una estancia completa.

Además del atractivo de las playas y calas rodeadas de pinares (Sa Crestera, del Vigatà o Jonca) y el encanto de localidad marinera, Sant Felíu de Guíxols destaca por una amplia oferta deportiva, por su patrimonio histórico (especialmente de arquitectura modernista, como el casino de la Constància) y por el prestigioso Festival Internacional de Música de Porta Ferrada.

En Sant Feliu de Guíxols hay muchos edificios de gran interés histórico y arquitectónico, testimonios del Modernismo y de la arquitectura indiana de finales del siglo XIX. Visitarlos nos permitirá confeccionar una apasionante ruta cultural.

De estos edificios, la mayoría civiles, podemos destacar la casa Casas (1914-1916), la casa Lloret (1909), la casa Maynegre (1898), la casa Maruny (1909) o el casino de la Constància (1888), construcción singular que incorpora reminiscencias árabes en la decoración y que es la sede de la entidad que lleva el mismo nombre. También es destacable el edificio que acoge al Ayuntamiento, una elegante construcción del siglo XVI de tonalidades cremosas y estilo tardorrenacentista.

El conjunto arquitectónico más importante de la ciudad es el monasterio de Sant Feliu, documentado desde el siglo X y que albergó una comunidad benedictina. El edificio barroco del monasterio data del siglo XVIII, pero el recinto amurallado ofrece ejemplos constructivos de todas las épocas desde los siglos IX-X (como la Porta Ferrada). Actualmente, alberga el Museo de Historia de la Ciudad, que ofrece exposiciones, tanto temporales como permanentes, de las más diversas temáticas y épocas históricas: desde la vida de los primeros pobladores hasta muestras de la cotidianidad del municipio durante el siglo pasado.

La ermita de Sant Elm, por su parte, es un templo del siglo XVII construido encima del terreno donde mucho tiempo antes, en el siglo XIII, se erigía una fortificación y dos siglos más tarde, el 1452, una capilla dedicada a san Telmo. El edificio actual, de 1723, permite disfrutar de unas impresionantes vistas de Tossa a Begur.

Sant Feliu también dispone de dos importantes y curiosos museos. El Museo de Historia del Juguete, situado en la rambla Vidal, presenta una colección de más de 3.500 valiosos juguetes antiguos de entre los años 1875 y 1975, recogidos por Tomàs Pla.


El Museo de Chapas de Cava y Champagne, por su lado, expone 22.000 piezas de la colección de chapas de la familia de Josep Albó i Juncà, la más importante del mundo, formada por 42.000 piezas en total, muchas de ellas únicas y excepcionales.

El litoral de Sant Feliu de Guíxols es rico en playas para todos los gustos. Junto con las playas de arena más fina y aguas más cálidas, muy reclamadas por los visitantes año tras año (como las de Sant Pol, Sant Feliu o Canyerets), el paisaje costanero ofrece también multitud de pequeñas calas rodeadas de un entorno natural privilegiado donde predominan los pinares.


Algunas de estas calas acogedoras, ideales para buscar un baño de tranquilidad, son la de Sa Caleta, la cala del Vigatà, la cala Jonca o la cala Ametller. Además, a la mayoría de calas se puede acceder fácilmente, incluso a pie.

Otra manera de disfrutar del mar es realizando alguna actividad náutica. En este sentido, el puerto de Sant Feliu de Guíxols es una referencia.


Ligada también con el entorno natural, otra buena opción es seguir las rutas que atraviesan los paisajes del municipio y adyacentes. Son itinerarios que permiten descubrir rincones alejados de la línea litoral y disfrutar de magníficas vistas, como la del collet de la Mare de Déu o la de Pedralta. La Ruta Literaria de los Miradores con Oficios Femeninos es una curiosa propuesta que enlaza nueve miradores que llevan por nombre oficios tradicionales como pescateras, modistas o payesas.

Por otro lado, la antigua vía del carrilet, por la que pasaba un tren de vía estrecha que hacía la ruta desde Girona, está actualmente adaptada como vía verde, ideal para los amantes del cicloturismo.


En septiembre Sant Feliu de Guíxols se convierte en un paraíso de feriantes y curiosos, con todo un conjunto de ferias reunidas bajo el nombre de Sant Feliu s'Enfira, que ofrece muestras muy curiosas y variadas: la Feria Jocantic (de juguetes antiguos), la Feria Autocasió (de vehículos de ocasión), la Feria Patchwork o la Feria Mercadisc (de discos de vinilo).

Para los amantes de la cultura y de los espectáculos en vivo, Sant Feliu ofrece, entre los meses de julio y agosto, el Festival Internacional de Música de la Porta Ferrada, un certamen que se consolida año tras año como una de las grandes ofertas veraniegas del género, y que reúne grandes nombre de la canción de autor, el jazz, la música clásica o las músicas del mundo.

En agosto también se celebra el festival de música independiente Sant Feliu Fest. 


LLORET DE MAR


Conoce los lugares que no deberías perderte si visitas Lloret de Mar: los Jardines de Santa Clotilde, el Museo del Mar, la Iglesia de Sant Romà o el cementerio modernista. Estos son solo algunos de los lugares más emblemáticos de nuestro municipio, donde cada rincón te hará vivir una experiencia única e inolvidable.

El pasado indiano la rodea. Cuando regresaron los lloretenses que partieron a las Américas a hacer fortuna, se encontraron con un pueblo triste y empobrecido, muy diferente al que estaban acostumbrados.


Fueron diferentes familias indianas las que comenzaron con la reforma para la construcción de una nueva iglesia, que comenzó en 1912 y terminó en 1930.

Con la Guerra Civil, la parte interior quedó destruida pero la estructura consiguió mantenerse en pie.

Terminada la guerra, con las donaciones de algunos indianos como Narcís Gelats, se decidió construir una nueva iglesia más grande y moderna hasta conseguir el aspecto que luce en la actualidad con dos hermosas capillas laterales: la del Santíssim y la Baptismal.


Jardines de Santa Clotilde

Situados encima de un acantilado entre Cala Boadella y la Playa de Fenals y con unas impresionantes vistas sobre el mar, no te puedes perder uno de los tesoros mejor guardados de Lloret de Mar.

El marqués de Roviralta (Raúl Roviralta), un enamorado de los jardines románticos italianos de la época renacentista, decidió encargar la construcción de estos jardines para poder disfrutar de su uso personal, entrando así a formar parte del movimiento novecentista de Cataluña.

Pero mucho antes de que todo esto sucediera, Roviralta había conocido a Clotilde Rocamora, una joven de Barcelona que llegó a Lloret de Mar en 1917, cuando todo eran viñedos.


El marqués decidió comprarlas, convirtiéndose así en el propietario de siete viñedos.

Para cumplir su sueño y crear los jardines, contactó con Nicolau Rubió i Tudurí, arquitecto paisajista, para realizar el proyecto.
Los jardines comenzaron así a construirse en 1919, pero en 1927 Clotilde, todavía muy joven, murió sin haberlos podido ver acabados. Este suceso paralizó el proyecto hasta que, un tiempo más tarde, el marqués conoció a Odile, su segunda esposa, y dos años después se reanudaron las obras y se continuó con la construcción de los jardines.


La construcción no terminó hasta la finalización de la guerra civil española y llevan el nombre de Clotilde en honor a la primera esposa del marqués.

Los jardines pertenecieron a la familia Roviralta hasta que en 1997 el Ayuntamiento decidió adquirirlos, reformarlos y convertirlos en patrimonio municipal. En 1994 fueron declarados Bien Cultural de Interés Nacional por la Generalitat de Cataluña.


Playas

Nuestras playas te ofrecen el mejor lugar para pasar tus vacaciones bajo el sol de la Costa Brava. Desde playas urbanas con todos los servicios hasta pequeñas calas escondidas, Lloret de Mar te ofrece diferentes opciones para que disfrutes de tu estancia cerca del mar.


Orgullosamente podemos decir que somos una de las poblaciones de Cataluña con más banderas azules, ya que tanto la playa de Lloret como la de Fenals, Santa Cristina, Cala Canyelles y Sa Boadella cuentan con este galardón que reconoce la calidad de nuestras playas.



 

MATARO


Mataró está llena de rincones por descubrir en cualquier momento del año. Tiendas, colores, olores, patrimonio, cultura y entorno natural te sorprenderán.

La capital del Maresme tiene más de 129.000 habitantes y goza de una ubicación privilegiada, situada entre el mar y la Cordillera Litoral, a 30 minutos de Barcelona y a una hora de Girona.

Un paseo por el corazón de la ciudad permite conocer un espacio con una amplia propuesta gastronómica para todos los gustos y con una oferta comercial de calidad y diversa entre la que también se cuentan los tradicionales mercados donde los campesinos locales venden sus productos, identificados con la marca Collits a Casa. 

Esta oferta combina con un entorno atractivo y agradable donde puedes sorprenderte con muestras del rico patrimonio de la ciudad: el legado romano de la antigua ciudad de Iluro, la belleza del conjunto barroco de la Capilla de los Dolores en la basílica de Santa María o la Nau Gaudí, la primera obra del arquitecto modernista Antoni Gaudí y actualmente sede del Museo de Arte Contemporáneo donde se exhibe la Colección Bassat, son algunos ejemplos.

En el lado de mar, las playas distinguidas con las certificaciones Q de calidad turística y con todos los servicios, invitan a pasar un buen rato de baño en verano y tranquilos paseos en invierno. La oferta gastronómica y de ocio de la fachada marítima se complementa con la del Puerto de Mataró, un puerto deportivo con más de un millar de amarres que ofrece actividades náuticas y subacuáticas durante todo el año y un espacio amable donde disfrutar de veladas al aire libre como las del festival musical Posidonia Fest, a principios de septiembre.


Pero si te apasiona la montaña, junto a la ciudad, encontrarás una red de caminos donde pasear y hacer excursiones, a pie o en bicicleta, que conectan con el Parque del Montnegre y Corredor y, los más aventureros, atrévete a dejar correr la adrenalina saltando de árbol en árbol del Bosc Vertical, en el Parc Forestal!

Mataró es también fiesta y tradición. Durante todo el año están muy presentes las celebraciones festivas o actividades relacionadas con las fechas señaladas del calendario. Carnaval, Semana Santa, San Jordi, Navidad.... pero cuando la ciudad vibra de verdad es en la última semana de julio con Les Santes, la fiesta mayor de la ciudad, que ha sido reconocida como Fiesta Patrimonial de Interés Nacional. Son días de gigantes, pólvora, fuego, música, teatro, espectáculos infantiles y mucho más. Más de un centenar de actos maridan la tradición y la cultura popular con las artes actuales y sus protagonistas.

Naturaleza:

Dispone de un larguísimo paseo marítimo, un fabuloso puerto deportivo recién reformado con una buena propuesta gastronómica y de ocio. Una gran zona para el entretenimiento y la actividad física. Y las enormes playas con gran zona de arena y un muy buen estado del agua. La mejor playa de  Cataluña, y muchos no lo  saben. 

En cualquier caso, es un paseo marítimo con muchas opciones y espectacular.

Cultura:

Basílica de Santa María:

La basílica se alzó sobre lo que había sido un templo romano y una posterior construcción gótica de la que todavía quedan restos en la base del campanario. Proyectada por el arquitecto milanés Ercole Torelli en 1675, no la terminaría hasta 1737.

De su interior destaca la espectacular cúpula de estilo bizantino de la nave principal, soportada por una sucesión de pilastras corintias. Entre las obras de arte que embellecen el conjunto destacan las pinturas al fresco de la Capilla de los Dolores realizadas por el catalán Antoni Viladomat, el pintor barroco más importante de Catalunya o la intervención del decorador modernista Enric Monserdà en la Capilla del Santísimo a finales del siglo XIX. Un artista emparentado con el arquitecto mataronense Josep Puig i Cadafalch. El órgano ubicado sobre la entrada principal del templo data de 1927 y es el mayor de Catalunya con 12 metros de altura y 20 toneladas de peso.

Horarios: Martes a sábado, de 9 a 13h y de 18 a 20h. Domingo, de 9.30 a 13.30h. Se pueden hacer visitas guiadas.
Nau Gaudí

Antoni Gaudí mantuvo una estrecha relación personal y profesional en sus años de juventud con Salvador Pagès, uno de los líderes más destacados del movimiento cooperativo de finales del siglo XIX en Cataluña. Este industrial textil fue el fundador de la Cooperativa la Obrera Mataronense, sociedad fundada en 1864 e instalada en la antigua villa de Gràcia, que en 1874 se trasladó a la ciudad de Mataró.

La aproximación de Pagès hacia las ideas del socialismo utópico le llevaron a encargar al joven arquitecto el diseño de un complejo industrial que siguiera el modelo de las colonias obreras, incorporando equipamientos sociales y viviendas para los cooperativistas.

Gaudí empezó a trabajar en el proyecto en 1878, justo después de finalizar sus estudios en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, ​​colaborando intensamente en la planificación de las diversas instalaciones con el arquitecto mataronense Emili Cabanyes. El proyecto integraba las construcciones preexistentes e ideaba un conjunto que contaba con nuevos edificios fabriles, treinta casas unifamiliares y un sector de servicios en el que se ubicaba la escuela, la biblioteca, el casino y la sede social de la cooperativa. 

Del conjunto ideado por el arquitecto tan sólo se materializó una pequeña parte: dos viviendas, correspondientes a la del director y la del portero, unos sanitarios y una nave destinada al blanqueo de algodón. De estos edificios, construidos en 1883, únicamente se han conservado los dos últimos.

La nau de blanqueig

El edificio proyectado por Gaudí es de gran simplicidad y sencillez. En esta primera aproximación hacia la arquitectura industrial, el arquitecto diseña una gran nave construida con trece arcos parabólicos esbeltos y resistentes, creados por pequeños tramos de madera montados con pernos, siguiendo el modelo del arquitecto renacentista francés Philibert de l'Orme. El uso de estos arcos permite a Gaudí crear un espacio amplio y diáfano de casi 600 metros cuadrados sin tener que recurrir a divisiones internas o sistemas estructurales como columnas o pilares. Se trata de una solución muy innovadora en aquella época, que soslaya los modelos constructivos establecidos y muestra la gran capacidad creativa y el ingenio técnico del joven arquitecto.

Carrer de la Cooperativa, 47 - su entrada es gratuita. 



Casa Coll i Regàs: 

El 12 de mayo de 1897 Pere Comas, mataroní y albañil de profesión, pidió permiso al Ayuntamiento de Mataró para reformar las casas de los números 55 y 57 de la calle Argentona que había comprado un año antes.

Tal como muestran los planos del proyecto incluidos en la solicitud de licencia de obra, la intervención consistía en derribar las dos casas y construir un nuevo edificio.

Durante la revolución industrial (1832-1935) las ciudades se transformaron. Las familias más ricas y acomodadas, la burguesía, impulsó un nuevo estilo de arquitectura, el modernismo.

La Casa Coll i Regàs es un buen ejemplo del modernismo y de cómo se transformaron las ciudades.

Es una obra de arte que combina la innovación con técnicas y artes más tradicionales.

También es un buen ejemplo de arquitectura higienista, un movimiento que aplicaba distintas soluciones para que los edificios fueran más saludables.

La visita guiada incluye la planta principal y la terraza-jardín, donde terminaremos la visita con un café.

Curiosamente, estos planos están firmados por el arquitecto Antoni Gallissà (Barcelona, 1861-1903), aunque el autor es también el arquitecto Josep Puig i Cadafalch. Uno de los motivos de esto podría ser porque Puig i Cadafalch fue el arquitecto municipal de Mataró hasta un año antes, entre 1892 y 1896.

El libro L’oeuvre de Puig y Cadafalch (1904), dedicado a la obra del arquitecto, confirma que es el autor de la Casa Coll i Regàs.

Este nuevo edificio tiene 4 plantas: sótano, planta baja, primer piso y buhardillas.

Los planos del proyecto incluyen elementos como la fachada, un esquema de la sección con las alturas y proporciones, la planta baja y el primer piso.

Ni el sótano ni las buhardillas aparecen en los planos.

El estilo sigue la tradición de las casas solariegas de la burguesía de Mataró y es la única casa solariega de la época modernista construida en la ciudad.

Carrer d'Argentona, 55 - Visitarla cuesta 5€. 

Ca l’Arenas: 

El centro cultural nació del legado del artista Jordi Arenas i Clavell en su ciudad natal y de la voluntad del Ayuntamiento de Mataró de aceptarlo. Es la extensión específica del Museo de Mataró especializada en arte y en su difusión, con una atención preferente a la actividad artística de la ciudad y donde se realizan todo tipo de actividades: exposiciones, charlas, conferencias, talleres, audiovisuales... con la colaboración de la Asociación de Amigos de Ca l'Arenas.

El centro custodia, conserva y exhibe la colección de arte del Museu y dispone de espacios para exposiciones temporales.

Carrer d'Argentona, 64 - La entrada es gratuita. 

Can Serra: 

Es la sección del Museu de Mataró dedicada al pasado histórico de la ciudad, con una exposición permanente que está distribuida en dos ejes temáticos: la época romana, por un lado, y por el otro, desde la época medieval hasta la actualidad.

La muestra Iluro, ciudad romana ofrece una aproximación al Mataró de la época romana, que las excavaciones de los últimos años han permitido conocer mucho mejor. Por otra parte, la exposición Mataró, ciudad mediterránea hace un recorrido por la historia de la ciudad desde la época medieval y moderna hasta la actualidad.

Además de la exposición permanente, el Museu de Mataró también ofrece una programación de exposiciones temporales sobre temas locales relacionados con la arqueología, el arte, la historia, la etnología, la ciencia y la técnica y las ciencias naturales.

Can Serra es una antigua casa de Jeroni Serra Arnau, burgués y primer síndico de la ciudad en Cortes. De estilo renacentista, el edificio conserva la estructura original de 1565 cuya amplia entrada con una escalera de piedra te lleva hasta la gran sala central en el primer piso, alrededor de la que se situaban las antiguas habitaciones. De la sala noble se conserva el artesonado de madera original. La fachada es de composición simétrica y destacan el portal adintelado y las ventanas con rejas de hierro forjado.

Carrer El Carrero 17 -

Tiendas tradicionales

Casa Graupera: 

Donde todo es bueno y donde podéis comprar el mejor souvenir de la ciudad, sus famosas neules -barquillos- o cualquiera de sus productos excelentes. Soy ultra-mega-fan, y quien prueba sus productos, también.



Granja Caralt 

Sus croquetas -especialmente recomiendo para los neófitos y hambrientos el bocadillo de croquetas-, su chocolate negro caliente -sin leche- alucinaréis; sus helados… ¡todo!– 





Can Serrat:
Productores artesanos desde 1954. Todos sus productos son de proximidad y máxima calidad. En cada una de sus tiendas puedes encontrar una amplia variedad de productos; (Cerdo, Ternera, Pollo, Cordero, Cabrito, Embutidos, Elaborados, Especialidades, Precocinados). 




SANGIOVESE RESTAURANTE
Muralla de Sant Ignaci, 32

Mi recomendación para un almuerzo o cena en está ciudad del Maresme, en especial para huir del clásico restaurante en el puerto.
Es un local con mucha clase, una buena cocina y con un menú de martes a sábado a un precio que, no funde ninguna cartera.



TAMARIU


La playa de Tamariu está ubicada en el centro de la bahía del mismo nombre. El antiguo pueblo de pescadores se ha convertido en centro turístico de segundas residencias, sin perder su encanto.

Tiene 209 metros de longitud y está formada por arena de grano grueso. La pendiente de entrada al mar es bastante pronunciada y el fondo es de arena, a excepción de unas rocas que hay en la parte derecha de la playa.

Dispone de todo tipo de servicios, así como de rampas de acceso para personas con movilidad reducida, que llegan hasta el agua. El ambiente es muy familiar. En el lado izquierdo, suele haber varias barcas fondeadas en la arena y, en verano, toda la bahía está llena de embarcaciones de recreo. Está flanqueada por un paseo marítimo arbolado con pinos y tamarindos, en el que hay varios bares y restaurantes.

A pocos metros, en la parte izquierda de la playa, se encuentra Aiguadolça, una pequeña cala de piedras rodeada de pinos. En la parte derecha, hay unas escaleras que conducen al inicio del camino de ronda. Este sendero va bordeando la costa hasta la Cala Pedrosa, para internarse un poco y volver a aparecer en los impresionantes acantilados que hay frente al faro de Sant Sebastià.