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ISLA DE SAN MIGUEL

San Miguel es la isla más grande del archipiélago, con 62,1 km de largo y 15,8 km de ancho máximo. El área de 744,7 km2 alberga a más de la mitad de la población azoriana: 137.856 habitantes (datos de 2011). San Miguel forma parte del grupo oriental del archipiélago de las Azores junto con la isla de Santa María, situada a 81 km de distancia. El punto más alto de la isla, con 1.105 m. de altitud, está situado en Pico da Vara, a 37°48’34’’ de latitud norte y 25°12’40’’ de longitud oeste.

Fue probablemente entre 1427 y 1431 cuando los navegadores portugueses descubrieron San Miguel, después de Santa María. El población inicial es de la década de 1440, bajo las órdenes de Gonçalo Velho Cabral, y se hace con colonos provenientes de las regiones del Norte, Estremadura, Algarve y Alentejo. Posteriormente llegan comunidades de moros, judíos y algunos extranjeros como franceses e ingleses. Los suelos fértiles y la existencia de algunas bahías seguras hacen de la isla, rápidamente, un centro de comercio. El crecimiento económico se basa esencialmente en el cultivo y exportación de trigo y de pastel, que impulsan el poblamiento de la isla.

La capital es Vila Franca do Campo hasta el terremoto de octubre de 1522, que destruye en gran parte la localidad. Ponta Delgada asume, en ese momento, un papel fundamental, consiguiendo el título de ciudad en 1546. Los ataques de corsarios  marcan el final del siglo XVI y las tropas españolas ocupan San Miguel en 1582, tras la resistencia azoriana a las fuerzas militares del nuevo rey de Portugal, Felipe II de España. Tras la Restauración de la Monarquía Portuguesa en 1640, el desarrollo comercial gana un nuevo impulso, estrechándose la relación con Brasil.

La exportación de la naranja, principalmente hacia Gran Bretaña, es la principal fuente de riqueza entre el siglo XVIII y mediados del siglo siguiente. Son de esta altura gran parte de las iglesias de ricas tallas doradas y de las casas solariegas con fina sillería que hoy deslumbran a los visitantes. La enfermedad de los naranjos, a partir de 1870,  y la consiguiente reducción en su producción lleva a un brote de emigración de la población hacia Brasil y Estados Unidos.

La introducción de nuevos cultivos – piña, té, tabaco, espadaña – impulsa la expansión económica del siglo XIX. La economía de San Miguel se mantiene pujante en el siglo XX, principalmente por el desarrollo de la agricultura y la ganadería, que alimenta parte de la industria láctea. Sin embargo, a partir de 1980, el progreso del sector terciario ha sido cada vez más notable, ocupando actualmente a la mayoría de la población de San Miguel. Desde este punto de vista, el turismo es una de las apuestas más recientes de San Miguel, isla que sirve de sede al Gobierno Regional de las Azores.

Considerada por muchos la más bonita –y, sin duda, la más diversa- de las islas de las Azores, no debe sorprendernos que muchos turistas empiecen su experiencia de las Azores en São Miguel, la principal isla de las Azores. No hay ningún visitante al que no le impresionen la increíble miríada de todos los diferentes tonos de verde que se exhiben en sus grandes praderas, bosques, plantaciones de tabaco y de té así como la abundancia de otros colores que esta isla ofrece, una auténtica cura para los sentidos.

La superficie aproximada es de 747 km cuadrados (65 km de largo por 16 km de ancho). São Miguel es la mayor isla y con sus 135,000 habitantes –que representan más de la mitad de la población total del archipiélago- también la más poblada de las Azores. Su apelativo “la isla verde” es debido a la increíble fertilidad de su suelo. São Miguel es sin lugar a dudas el centro político, económico e intelectual del archipiélago; es en su capital, Ponta Delgada donde se encuentra la sede de la Presidencia de la Región Autónoma de las Azores y el puerto pesquero y comercial más importante del archipiélago así como también la única universidad y uno de los tres aeropuertos internacionales.

Esta isla montañosa es de origen volcánico como el resto del archipiélago y fácilmente reconocible por dos macizos volcánicos, separados por una cadena de conos basálticos que alcanzan alturas de 200 a 500 metros en la parte central de la zona oeste. El pico más alto de la isla con 1,150 metros es el Pico da Vara y que forma la parte final del macizo del este, mientras el Pico da Cruz con 850 metros de altura por encima del nivel del mar es el más alto del macizo oriental. En el centro de la isla se eleva la Serra da Água de Pau, una sierra que alcanza una altura de 940 metros de altura. Los cráteres de Sete Cidades, Fogo, y Furnas se han convertido con los siglos en unos misteriosos lagos de montaña con aguas cristalinas de impresionantes azules y verdes; hoy en dia representan una de las principales atracciones turísticas.

La isla ha sido sacudida desde el Siglo XV con erupciones volcánicas y terremotos de mayor o menor intensidad en numerosas ocasiones –el terremoto de mayor intensidad responsable de la devastación de la mayoría de la isla sucedió en 1522- y todavía hoy se detecta actividad volcánica en su interior en forma de manatiales de agua sulfurosa caliente y varias fumarolas de vapor, especialmente numerosas en los valles de Furnas cerca de la costa sur y en Ribeira Grande, cerca de la costa norte. En algunos lugares, la tierra se calienta tanto que –como atracción turística- un plato regional el “cozido” es cocinado durantes unas horas en una olla en la tierra.

Los habitantes de São Miguel, que viven mayoritariamente en la abrupta costa sur, basan su economía predominantemente en la agricultura –siendo los cultivos más abundantes el maíz, los higos, las naranjas, las piñas, el té, el tabaco y el vino- también encontramos ganadería, pesca, comercio y turismo, mucho más prominente en esta isla que en el resto del archipiélago Lagoa e Água da Pau

QUE VISITAR EN LA ISLA DE SAN MIGUEL

El parque natural de Caldeira Velha, en la ladera norte de la sierra del Agua da Pau, es un lugar verdaderamente paradisíaco, compuesto por un valle estrecho y profundo donde se encuentran varias manifestaciones de vulcanismo.
El local posee cascadas intercaladas por pequeñas represas artificiales que permiten a los visitantes bañarse en sus aguas cálidas.

La temperatura del agua ronda los 34ºC, siendo que en la humectación esta temperatura puede llegar a los 95ºC.  Esta agua posee en su composición algunos elementos como el bicarbonato de sodio o el hierro, pero no en tan grandes concentraciones como las del Parque Tierra Nostra, por ejemplo.
Lagoa
Lagoa se convirtió rápidamente en una importante región agrícola ya desde la llegada de los primeros colonos, por la riqueza de su suelo. En el s XVIII, la riqueza de la zona aumentó considerablemente por el floreciente mercado de exportación de naranjas y su puerto jugó un rol muy significativo en este comercio. Más tarde aparecieron las primeras industrias, una destilería y las primeras plantaciones de piña ya en la segunda mitad del s XIX; Lagoa también destacó por ser un importante centro de industria alfarera. A pesar de su riqueza de tiempos pasados, Lagoa no cuenta con muchos edificios interesantes.
La Igreja de Santa Cruz del s XVI y reconstruida en el XVII merece una visita por sus bóvedas del presbiterio y la capilla del Santo Sacramento, ambos en estilo Manuelino. Otra iglesia interesante es la Igreja de Nossa Senhora do Rosário que data del s XVI, ampliada en el XVII y que alberga una notable colección de esculturas del s XVIII creación del artista Portugués Machado de Castro. También merece especial mención la bonita fachada Barroca del convento Franciscano, levantado a mediados del s XVIII.

Una densa vegetación de varias especies exóticas destacan sobre todo los impresionantes fetos arbóreos.
Mirador de Caloura
Al visitar la isla, hay que asegurarse de parar en este punto. Está en la ruta entre Ponta Delgada y Vila Franca do Campo. Se puede admirar gran parte de la costa sur de la isla y abajo se puede observar el pequeño puerto de Caloura. Un tesoro visual de la isla.

Caloura
El siguiente lugar de interés en el litoral sur siguiendo en dirección oeste hacia Ponta Delgada es Caloura, antiguamente conocido por Vale de Cabaços, un pintoresco pueblo de pescadores, idílicamente situado junto a un pequeño arroyo, abrigado por un alto acantilado cubierto de abundante vegetación, entre viñedos protegidos por muros de basalto negro. Famoso por su Centre for Diving and Marine Life Observation, este pueblo también cuenta con su patrimonio de edificios históricos religiosos como el Convento de Caloura de estilo Barroco construido en los siglos XVI y XVII que es privado y solo puede ser visitado si el propietario lo autoriza. La iglesia del convento la Igreja de Nossa Senhora das Dores originó el culto del Cristo de los Milagros cuando el Papa Pablo II ofreció la imagen del Cristo a las monjas en 1530. Para proteger la estatua de los numerosos ataques piratas, fue trasladada a la capilla de Nossa Senhora da Esperança en Ponta Delgada en el ano 1541.
Vila Franca do Campo
A unos 25 km al este de Ponta Delgada, en la costa sur, se encuentra la antigua capital de las Azores, Vila Franca do Campo, que perdió su estatus de capital frente a Ponta Delgada tras su casi completa destrucción por un terrible terremoto en 1522. Vila Franca do Campo jugó un papel importante en la historia de Portugal cuando en 1582 una decisiva batalla naval se libró en sus aguas. Los españoles ganaron y el Príncipe Felipe II de España ascendió al trono Portugués. Hoy, al que podríamos llamar un pequeño puerto pesquero, Vila Franca do Campo es una próspera pequeña ciudad que basa su economía en la ganadería, la pesca y la agricultura con una gran concentración de cultivo de piñas.

Entre todos los edificios históricos de Ponta Delgada, sus iglesias merecen una mención especial, sobre todo la Igreja de São Miguel, la iglesia parroquial construida en el s XV, totalmente destruida por el terremoto de 1522 que volvió a ser reconstruida siguiendo el plano original. Es una iglesia de tres naves con una impresionante fachada y un frontispicio adornado por la Cruz de Cristo, de puerta ojival de estilo Gótico y campanario de basalto. En su interior alberga un magnífico coro y presbiterio de madera tallada y dorada, espectaculares paneles de azulejos de gran valor artístico y varias pilas de agua bendita de basalto tallado. Otras iglesias interesantes son la capilla de Nossa Senhora da Paz, situada en la colina del mismo nombre y con vistas magníficas, la Igreja de São Pedro del s XVIII (aunque construida sobre una capilla gótica) con una interesante fachada barroca y tallas doradas en su interior. La Igreja de Santo André es un edificio de los siglos XVI y XVII mezcla de estilos Barroco y Neoclásico, de dos naves, altar mayor de madera tallada, techos con paneles y paredes decoradas con azulejos.
Ilhéu de Vila Franca
Es un pequeño islote en la costa de Vila Franca do Campo y una de las mayores atracciones en los meses de verano. La vertiente norte, de cara a Vila Franca do Campo, tiene la forma casi circular creando un precioso atolón natural rodeado de paradisíacas playas de condiciones perfectas para la práctica de cualquier tipo de deporte acuático. En el islote hay más playas y un parque acuático. Por la combinación del agua y del viento, las rocas y acantilados de esta zona han sido erosionados tomando extrañas formas, como la formación rocosa que se parece a una columna antigua. Para preservar el valioso entorno natural de este islote fue declarado reserva natural. Entre junio y septiembre se puede llegar hasta el islote en barco, un servicio regular que sale de Tagarete, el puerto de Vila Franca do Campo.
Furnas
Otra gran atracción que São Miguel ofrece a sus visitantes, es el paisaje de la zona de Furnas con su lago, su valle y su pueblo situados hacia el interior de la isla desde la costa sureste. El pueblo de Furnas es un lugar muy visitado, sobre todo durante los meses de verano. Su espléndido jardín botánico el Terra Nostra Park, fue inaugurado en el s XVIII por el entonces Cónsul Americano Thomas Hickling y destacan en él sus magníficos árboles centenarios, exuberante vegetación de todos los rincones del mundo, pequeños estanques, caminos serpenteantes, una piscina de aguas calientes y barros terapéuticos. Para los apasionados por la práctica del golf, el pueblo de Furnas cuenta con un espléndido campo de golf. De todos modos, Furnas es famoso por sus 22 manantiales: de barro, sulfurosos y de otros minerales. Desde 1630 y tras una gran erupción, la actividad volcánica de esta zona es variada con géiseres a distintas temperaturas (el más caliente es el de Pêro Botelho que alcanza los 99°C). Los manantiales termales tienen justa fama por sus cualidades terapéuticas en el tratamiento de cualquier tipo enfermedades del tracto respiratorio y los distintos manantiales pueden ser usados en tratamientos de balneario así como también como curas de agua mineral. El Valle de Furnas está atravesado por dos torrentes uno frío y otro templado con alto contenido en hierro y está considerado como una de las áreas hidrológicas de mayor riqueza en Europa.

Los 2 km de longitud de la Lagoa de Furnas son un paradisíaco refugio de aguas calmas y cristalinas donde se refleja el perfil gótico de la capilla de Nossa Senhora das Victórias. En la pequeña playa de arena hay un bar y en verano dispone de pédalos de alquiler, también hay fumarolas no tan espectaculares, aunque con el mismo olor fuerte que las del pueblo! Este es también el lugar donde encontramos las "cocinas naturales" y el famoso "cozido" uno de los platos más populares de las Azores que se cocina dejando una olla enterrada en el suelo por horas, herméticamente cerrada y con todos los ingredientes dentro. No es sólo una atracción turística sino también una popular y tradicional salida dominical en familia. Cocinar un "cozido" y disfrutarlo en este magnífico paisaje.
Jardin Botánico Terra Nostra
Jardines parques y bosques
La historia del parque Terra Nostra está vinculada a la evolución de la aldea de las Furnas como centro termal y centro de veraneo.

Este jardín botánico de estilo romántico fue construido entre los siglos XVIII-XIX, es uno de los sitios más populares de la isla de São Miguel, visitado por los autóctonos y extranjeros, atraídos por los baños de la piscina geotermal, los maravillos paisajes y por la variedad y riqueza de la exótica vegetación.

El Parque se divide en dos zonas: la parte alta, ocupada por las alamedas y bosques más densos, y la zona baja, entre los cauces de la Ribera Amarela y la Serpentina de agua, donde se pueden están los paseos, céspedes, estanques y fuentes.

Destacan los jardines temáticos de las Cycas, las Endémicas, las Flores, las Camelias y los Fetos, así como la Avenida de las Palmeras y la Avenida de las Ginkgos. Las especies más relevantes son los robles, álamos negros y blancos, cedros, araucarias, tulíperos, camelias, helechos arbóreos, hortensias, azaleas y rododendros.
Mirador de Santa Iria
El mirador se sitúa sobre la bahía de Santa Iria, entre las localidades de Porto Formoso y Ribeira Grande. Nos encontramos con unas vistas desde el mirador que reflejaban la belleza y todas las características que tanto nos gustan de la Isla de Sao Miguel, con el predominio del verde en la vegetación.

Mirando hacia la izquierda, nos encontramos con una sucesión de montañas que parecía iban poco a poco entrando en el mar. Mirando hacia la derecha, aparecía una sucesión de acantilados impresionantes con un corte mucho más vertical.
Frente al verde de la vegetación, contrastaba el azul del Océano Atlántico. El mar golpeaba muy fuerte contra los acantilados, lo que hacía que se creara mucha espuma en la zona cercana a la costa.
Picos de Aventura
Creada en 2003, Picos de Aventura es una empresa de Animación Turística que le permite disfrutar de lo que las Azores tienen de mejor para ofrecer. Sus actividades, tanto en mar o en tierra, le permiten conocer los rincones de la isla de San Miguel, envolviéndolo en una interacción constante con la naturaleza, y todo lo que representa, así como la cultura y la gastronomía locales. Su equipo, dotado de profesionales debidamente cualificados, junto a su certificación de calidad, es una plusvalía que hace sus experiencias con la Picos de aventura aún más agradables y completas. La empresa se distingue, por lo tanto, de trabajar con pequeños grupos de visitantes, para proporcionar servicios más personalizados, sin perjudicar los lugares donde se desarrollan las actividades.

Observación de ballenas y delfines
En las Azores tenemos la oportunidad de observar cerca de 27 especies de cetáceos a lo largo del año, siempre en compañía de un equipo profesional de skippers, biólogos y vigilantes. Antes de salir al mar se realiza un briefing sobre cetáceos, métodos de avistamiento, reglas de seguridad y el código ético de la observación de cetáceos en las Azores. La Picos de Aventura tiene una tasa de éxito de avistamientos por salida del 99%.
Vista do Rei
En este punto una típica ruta de senderismos que  termina en la pedanía de Sete Cidades y tiene una duración aproximada de 2 h.

Se inicia por la vertiente oeste de la cima de la Caldera de Sete Cidades. En esta parte del recorrido pueden observarse: al lado derecho, la Caldera Seca y las Lagunas de Sete Cidades y, al lado izquierdo, la costa oeste de la isla de San Miguel.

Debe seguir este camino de tierra hasta que llegue a la carretera asfaltada que une la pedanía de Mosteiros a la de Sete Cidades. Continúe hacia la derecha y baje hasta que surja a la izquierda un camino de tierra. Siga por ese camino hasta que encuentre una bifurcación donde este sendero se cruza con la ruta PR4 SMI.

En este lugar, gire a la derecha y baje hasta la pedanía de Sete Cidades. Esta ruta recorre una zona clasificada como Paisaje Protegido. Es responsabilidad de todos nosotros contribuir a su protección, así como asegurar su biodiversidad mediante la conservación de este hábitat natural.

En nuestro caso, este recorrido lo realizamos en bus, sin dejar de ver los magníficos paisajes, pero con una comodidad adecuada al grupo.

Ribeira Grande
En la costa norte a unos 18 km al noreste de Ponta Delgada, se encuentra la pequeña, aunque rica ciudad de Ribeira Grande situada en una meseta volcánica que se abre al mar. Su encantador centro histórico con sus calles estrechas cuenta con excelentes ejemplos de arquitectura de los siglos XVII y XVIII entre los que se encuentra el Ayuntamiento con una impresionante escalinata exterior y su jardín municipal que bien merece una visita para admirar unos magníficos ejemplares de árboles de navidad de Nueva Zelanda. La iglesia parroquial del Espírito Santo, del S XVII con su suntuosa fachada es uno de los edificios Barrocos más bonitos del archipiélago. Aparte de las influencias Manuelinas que observamos en varios edificios hay también un interesante puente de ocho arcos del s XVIII. Ribeira Grande sigue respirando el ambiente de los tiempos de prosperidad de los talleres de hilado de lino y lana del s XVIII construidos a lo largo del río - los primeros colonos llegaron a principios del s XVI- y que trajeron la riqueza a este lugar.
Lagoa do Fogo
En el centro de la Isla nos esperan los fascinantes paisajes de Lagoa do Fogo, sin duda una de las grandes atracciones naturales de la isla (isla que, por otra parte, abunda en bellezas de la naturaleza). Este gran lago azul -unos 2 km de largo por 1 de ancho- ocupa el suelo del cráter de un volcán ya extinto y cuya caldera se formó de manera definitiva tras la erupción de 1563. Este místico lago, rodeado de altas montañas y abundante vegetación endémica transmite un ambiente de paz y serenidad donde la belleza reina. Sus aguas son transparentes, hay una pequeña península y playas de blanca arena. Ha sido declarado reserva natural.

Llegando del norte, a medio camino del cráter, encontramos Caldeira Velha un lugar de exuberante vegetación endémica e incluso tropical con una fumarola activa y una piscina natural bajo una cascada con agua caliente (38°C) sulfurosa que invita a un relajante baño en cualquier época del año! En esta área se hace evidente que en la región sigue habiendo actividad volcánica.



PONTA DELGADA

Ponta Delgada, la capital de la isla y sede de muchos de los diferentes consejos del Gobierno Regional, es hoy la ciudad más importante y con alrededor de 35,000 habitantes también la mayor de las islas Azores. La única universidad del archipiélago se encuentra en esta ciudad y fue fundada en 1975 contando hoy con unos 1,000 estudiantes. El que en su momento fue un pueblo de pescadores, se convirtió en la capital en 1546 sustituyendo a Vila Franca do Campo cuando esta última fue completamente destruída en el terrible terremoto de 1522.
El puerto se volvió más seguro después de la construcción en 1544 de Fort São Brás y pronto se convirtió en el más importante del archipiélago. Las principales mercancías eran cereales diversos, maíz y pastel (un colorante vegetal natural) para más adelante empezar a comerciar con naranjas. La exportación de este cítrico alcanzó su momento más álgido en el siglo XVIII. En 1861, se empezó la construcción de un puerto mayor, financiado por los barones del comercio de las naranjas que querían mejores instalaciones para su exportación. La expansión del puerto continuó su construcción incluso después de que el comercio de las naranjas acabó debido a una micosis persistente, y creó una base importante, beneficiando a otras industrias que se fueron creando en los años siguientes.
El impacto del comercio internacional en auge particularmente con Flandes e Inglaterra durante los Siglos XVIII y XIX se pone de manifiesto en la arquitectura de la época en Ponta Delgada que incluye palacios, iglesias y casas solariegas de estilo predominantemente Barroco mezclado con ejemplos curiosos de arquitectura urbana de los Siglos XVII, XVIII y XIX, testigos de la íntima conexión de la isla con el resto del mundo.
En 1940 se hizo otra notable extensión del puerto, que incluyó la construcción de un muelle de 1,544 metros de longitud al final del cual, en su zona más oriental, destaca el Fort de São Brás.
La ciudad de Ponta Delgada abarca un rectángulo llano que se extiende 3 km rodeando una bonita bahía, con algunas casas que se extienden por las verdes colinas de los alrededores, ofreciendo una preciosa vista a aquellos que llegan por mar. A pesar de los diferentes estilos arquitectónicos que imperan en la ciudad y que incluyen varios edificios modernos, sorprende la gran harmonía que desprende esta bonita ciudad, añadiendole un carisma especial.
Fuerte de São Brás
Al sur de la Praça 5 de Outubro, encontramos el Forte de São Brás cuya construcción empezó en 1552 en un promontorio y que domina la costa para la defensa de la zona contra los muchos ataques piratas. Es una fortaleza típica del Renacimiento con muchas alteraciones y ampliaciones desafortunadas ocurridas durante el s XIX y que a pesar de todo sigue siendo importante en el paisaje de la ciudad y que no debe dejar de visitar. El fuerte sirve hoy de base a la armada Portuguesa.
Iglesia de Saô José 
Justo detrás del fuerte, se encuentra el hospital, un antiguo monasterio Franciscano y la iglesia, la de São José. Construida a principios del s XVII, en el lugar que ocupaba una capilla más pequeña del s XVI, esta iglesia de tres naves es el edificio sacro más grande del archipiélago. La sencilla aunque gran fachada esconde un interior ricamente adornado con bóvedas pintadas con frescos, cuatro magníficos altares laterales tallados y cubiertos de pan de oro, un santuario cubierto de azulejos azules y blancos, interesantes pinturas de los siglos XVII y XVIII y que muestra influencias Hispano-Mexicanas y muebles barrocos de jacaranda en la sacristía. Junto a la iglesia, hacia la izquierda, encontramos la capilla Nossa Senhora das Dores que fue un añadido posterior y es un ejemplo perfecto de la arquitectura Barroca en las Azores.
Plaza del 5 de Outubro
Frente a la Iglesia de São José, encontramos la Praça 5 de Outubro una plaza cuadrada con un pabellón y un viejo marmulano, plantado en 1870 en el centro. Desde 1999, el Monumento ao Emigrante de Alvaro Raposo Franga adorna la zona sur de la plaza. Esta plaza es un popular lugar de reunión para los habitantes del lugar, especialmente durante las noches de verano cuando se celebran conciertos. Es también un centro de celebraciones con ocasión de la Festa de Santo Cristo dos Milagres (el quinto domingo después de Semana Santa).
Capilla y Convento de Nossa Senhora da Esperança
Esta capilla pequeña y ricamente adornada se levantó, junto con el convento al que pertenece y en el que siguen viviendo unas doce monjas, en el siglo XVI. La fama de esta capilla viene por el culto a la imagen del Santo Cristo dos Milagres, cuya estatua abundantemente adornada con joyas se guarda en la zona del coro. Esta estatua, un regalo del Papa Pablo II en 1530 a las monjas, es el centro de todas las celebraciones religiosas del quinto domingo después de Semana Santa. La capilla está dividida en dos coros, separados por una celosía de hierro. El coro de arriba tiene un altar mayor tallado muy elaborado. El coro de abajo está adornado con esculturas doradas y azulejos multicolores del s XVIII de precio incalculable firmadas por el artista Portugués Diogo Bernardes.
Puertas de la Ciudad y Ayuntamiento
Uno de los símbolos de Ponta Delgada es la puerta de tres arcos, Portas da Cidade, construida en 1783 y que está adornada con la corona real y el escudo de la ciudad. Esta curiosa puerta de la ciudad, localizada en el Largo de Gonçalo Velho Cabral, rodeada de arcadas y con un monumento dedicado al descubridor y primer gobernador de las islas, Gonçalo Velho Cabral, marcaba la entrada a la ciudad hasta la ampliación del puerto ya que hasta entonces la plaza donde hoy sigue en pie esta puerta, estaba junto a la costa y representaba el lugar donde pasaba todo el tráfico que llegaba por mar.
Ayuntamiento
Al oeste de aquí, en el Largo da República con su estatua de San Miguel y una fuente, se encuentra el Paço do Concelho una construcción Barroca del s XVIII con un campanario de 1724 y una campana del s XVI, ofrecida por el rey João III.
Todo el conjunto del convento, que puede ser reconocido fácilmente por su gran torre cuadrada caracterizada por sus hileras de ventanas, alberga tesoros religiosos de gran valor -la estatua del Santo Cristo es parte él- entre magníficos techos pintados, joyas, objetos sacros y un relicario que han sido coleccionados desde el s XVII.

El claustro, en cambio, es de gran sobriedad. En el jardín que queda abrigado por el muro exterior del convento, encontramos un banco donde el poeta del lugar Antero de Quental se suicidó en 1891 y nos lo recuerda una placa con la inscripción "Esperança" en la fachada exterior.
Igreja Matriz de Sâo Sebastiâo
Esta es la iglesia principal de Ponta Delgada entre los muchos lugares de culto con que cuenta la isla y su alta torre -la única de la ciudad con un reloj- puede ser vista desde lejos. La iglesia parroquial de São Sebastião está en el centro en el Largo da Matriz cerca de Portas da Cidade y se la conoce simplemente como la "Matriz". Fue construida entre 1532 y 1547 donde se encontraba una pequeña capilla dedicada al primer patrono de la isla. Esta primera estructura es originalmente de estilo Gótico con rastros de estilo Manuelino tan típico de la arquitectura Portuguesa del s XVI en su exterior, sobre todo claramente visible en el magnífico portal de su fachada principal.

En el s XVIII, la fachada principal sufrió grandes cambios para adaptarse más al gusto Barroco de la época. Se añadieron dos puertas laterales al portal principal y se construyeron una roseta y cuatro ventanas. El interior está abundantemente decorado con cedro tallado y otras maderas exóticas como el lignum vitae, un altar y su coro bellamente tallados, pinturas interesantes de los siglos XVII y XVIII así como preciosos muebles Brasileños de madera de jacaranda del s XVIII, azulejos y una valiosa colección de vestimenta litúrgica bordada con hilo de oro del s XIV que podemos ver en la sacristía. Las ventanas están adornadas con vistosas imágenes de santos.
Igreja de Sâo Pedro
Un poco más al este siguiendo la Avenida Infante Dom Henrique, encontrará la iglesia parroquial Igreja de São Pedro con su atractiva fachada y su patio de entrada a la Iglesia desde el que se disfrutan unas magníficas vistas sobre el puerto. La construcción empezó en el s XV pero pasaron más de 200 años para su inauguración en la que, a pesar de la gran cantidad de cambios que sufrió a lo largo de los años se conservan las preciosas tallas doradas de su origen entre las que están las del altar mayor. Otros tesoros son la estatua de la Virgen María de los Dolores, varias imágenes y relicarios de los siglos XVI, XVII y XVIII, la pintura "la Fiesta del Pentecostés" hecha por el artista Portugués Pedro Alexandrino de Carvalho, bellas ventanas adornadas y también en la sacristía, exvotos de los marinos.

Igreja do Colégio de Todos-os-Santos
Detrás del Jardim Antero de Quental, siempre brillantemente iluminado cuando cae la noche, se encuentra la Igreja de Todos os Santos, probablemente el edificio Barroco más bonito de la Isla. La Iglesia, inaugurada en el S XVI, iba a formar parte del antiguo colegio Jesuita cuya construcción se empezó en la primera mitad del s XVIII y su grandilocuente frontispicio quedó inacabado al ser expulsados los Jesuitas de Portugal en 1759 bajo las órdenes del Marqués de Pombal. Su fachada Barroca impresiona desde lejos y alberga tras sus muros un púlpito y altares laterales majestuosos, ambos suntuosos ejemplos de la expresión artística Barroca con profusión de motivos de flora y fauna.

Biblioteca Pública y Archivos de Ponta Delgada
Junto a la iglesia, en el antiguo Colegio Jesuita -que tras la expulsión de los Jesuitas se convirtió en el Convento dos Gracianos y a lo largo de su historia ha tenido varios usos y sufrido varias modificaciones- la Biblioteca Pública y los Archivos de Ponta Delgada albergan sus instalaciones desde 1841. Por su volumen y variedad, la Biblioteca Pública y sus Archivos está considerada una de las colecciones más importantes de Portugal.
Museo Carlos Machado
No muy lejos de la Biblioteca Pública, se encuentra el Museu Carlos Machado, fundado en 1880 y desde 1930 instalado en el antiguo Convento de Santo André que data del s XVI. Este museo, considerado hoy como uno de los más importantes de las Azores, tuvo sus orígenes en colecciones de historia natural (particularmente en zoología), botánica, geología y mineralogía. Las secciones de arte regional y etnografía se añadieron posteriormente, aumentando la importancia patrimonial del museo de manera considerable. Cuando el museo fue trasladado al antiguo convento, la colección se amplió a joyería, azulejos, porcelana, juguetes, pinturas, esculturas y arte tradicional. Merece especial mención un conjunto de pinturas al óleo de la escuela Portuguesa del s XVI así como una colección de arte contemporáneo.
Jardim Antonio Borges (Jardín Municipal)
Este encantador jardín merece una visita y no sólo para los botánicos! Este jardín, al noroeste del centro de la ciudad, fue en su origen -el siglo XIX- el jardín privado del productor de piñas del mismo nombre. Hoy es un espacio público, con grandes espacios verdes y muchas especies de todo el mundo y cabe destacar un magnífico árbol de caucho de grandes raíces que emergen de la tierra y hacen que parezca un pulpo gigante. También hay fuentes, un bar en un bonito paseo... Un lugar perfecto para dejar pasar el tiempo.
Palacio de Santa Ana y Parque José do Canto
El gran palacio de estilo neoclásico del s XIX de Santa Ana, hoy sede de la Presidencia del Gobierno Regional y para el que se necesita previa cita para poder ser visitado, alberga pinturas en conmemoración de la visita del Rey Carlos y la Reina Doña Amelia en 1901, preciosos muebles de los siglos XVIII y XIX y una magnífica colección de azulejos y paneles del artista Portugués Jorge Colaço. La localización de este palacio es al noreste del centro, dentro del parque privado José do Canto donde también encontramos la residencia del fundador del parque, hoy convertida en un hotel. Fue construido en el s XIX y consiste en dos grandes partes que ambas pueden ser visitadas, siendo éste uno de los mayores jardines botánicos de la isla. No puede perderse este parque, un auténtico oasis lleno de espléndidas especies de la flora del archipiélago.
Casa Etnográfica
Hay un pequeño museo etnográfico alojado en Santo António Além Capelas que nos da una buena idea de cómo fue la vida en las Azores. Entre muchos e interesantes objetos de la vida cotidiana, muebles y una gran variedad de herramientas, cabe destacar la réplica de una cocina tradicional de São Miguel con todos los tradicionales utensilios de cocina.
Otros lugares de interés histórico
Al pasear por las típicas calles estrechas del centro, encontrará muchos bonitos ejemplos de arquitectura urbana de estilos Barroco y Neoclásico, siendo los más notables, las casas solariegas y palacios de Fonte Bela, Marques Moreira, Luís Bettencourt, Carlos Bicudo, Thomas Hickling y Carlos Faria y Maria Aguiar. La mayoría de estos edificios hoy sirven diferentes funciones.

Para los que estén muy interesados en la arquitectura religiosa, Ponta Delgada aún ofrece muchos más ejemplos de los que hemos mencionado aquí, como la iglesia y convento de Santa Bárbara, la capilla y convento de Santa Ana y la iglesia de Nossa Senhora da Conceição. También son interesantes las ruinas del Fuerte y Capilla de Mãe de Deus y que desde su emplazamiento ofrece unas bonitas vistas.