La playa de Tamariu está ubicada en el centro de la bahía del mismo nombre. El antiguo pueblo de pescadores se ha convertido en centro turístico de segundas residencias, sin perder su encanto.
Tiene 209 metros de longitud y está formada por arena de grano grueso. La pendiente de entrada al mar es bastante pronunciada y el fondo es de arena, a excepción de unas rocas que hay en la parte derecha de la playa.
Dispone de todo tipo de servicios, así como de rampas de acceso para personas con movilidad reducida, que llegan hasta el agua. El ambiente es muy familiar. En el lado izquierdo, suele haber varias barcas fondeadas en la arena y, en verano, toda la bahía está llena de embarcaciones de recreo. Está flanqueada por un paseo marítimo arbolado con pinos y tamarindos, en el que hay varios bares y restaurantes.
A pocos metros, en la parte izquierda de la playa, se encuentra Aiguadolça, una pequeña cala de piedras rodeada de pinos. En la parte derecha, hay unas escaleras que conducen al inicio del camino de ronda. Este sendero va bordeando la costa hasta la Cala Pedrosa, para internarse un poco y volver a aparecer en los impresionantes acantilados que hay frente al faro de Sant Sebastià.