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ZARAGOZA 2022


Zaragoza es la quinta ciudad más poblada de España con unos 600.000 habitantes y un importante núcleo económico e industrial. Su posición en el triángulo entre Madrid, Barcelona y el País Vasco le da un lugar privilegiado y un dinamismo envidiable.

Su origen se encuentra fuertemente ligados a los romanos. Fueron ellos, sobre una antigua ciudad íbera los que levantaron Caesaraugusta. Todavía es posible visitar algunos restos de lo que fue la Zaragoza más romana.

Zaragoza también es una ciudad ideal para ir de compras. En la capital del Ebro encontrarás numerosos centros comerciales, pero hay uno que destaca por encima del resto, Puerto Venecia, galardonado con el premio MAPIC 2013 al mejor centro comercial y de ocio del mundo.

Estamos seguros de que Zaragoza te conquistará por su ambiente acogedor y la amabilidad de sus gentes, pero también por su deliciosa gastronomía. El Tubo es la zona más conocida para el tapeo, que también es típico en las plazas de Santa Marta, San Miguel y Santa Cruz. En todos ellos, establecimientos “de toda la vida” se combinan con novedosas propuestas llenas de imaginación y buen gusto.

Así que ya sabes, ve buscando fecha para visitar Zaragoza. Cualquier época del año es buena, pero hay dos citas que no te puedes perder: las fiestas del Pilar, en torno al 12 de octubre con la famosa Ofrenda de Flores; y la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional.

El Palacio de la Aljafería

El Palacio de la Aljafería, construido durante el siglo XI, es la única construcción islámica hispana que tenemos en España del periodo de Taifas, un imprescindible que ver en Zaragoza

Es, junto a la Alhambra de Granada y la Mezquita cordobesa, una de las tres grandes obras que se conversan de la época musulmana. En realidad, este palacio almohade es como una mini Alhambra mucho más modesta, pero también muy bonita.

Durante su construcción, allá por el siglo XI, fue apodado como el Palacio de la Alegría («Qasr al-Surur»). La sala del trono, donde se realizan recepciones y coronaciones fue conocida como el Salón Dorado («Maylis al-Dahab»).

Por dentro, es muy bonito y está bastante bien cuidado a pesar de los daños que sufrió durante la Guerra de Independencia española y su posterior reconstrucción en el siglo XX.

Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986 como parte de la «Arquitectura mudéjar de Aragón». Actualmente acoge las Cortes de Aragón en su interior.

Basílica de Ntra. Sra. del Pilar

Seguramente tu primera parada sea la basílica del Pilar, símbolo de la ciudad por excelencia. El mayor templo barroco de España reúne en su interior obras de incalculable valor artístico. Dos de sus bóvedas fueron pintadas por Goya.

A un paso de la basílica se levanta la catedral del Salvador (La Seo), que te sorprenderá por su belleza y por su ecléctica mezcla de estilos.

El palacio de la Aljafería es otra de las visitas obligadas. Al igual que en la Seo, aquí podrás admirar el arte mudéjar, Patrimonio Mundial.

Pero hay mucho más. Paseando por el centro de la ciudad te toparás con bellas iglesias, espléndidos edificios renacentistas, fachadas modernistas y yacimientos romanos hoy convertidos en museos. El Foro, las Termas públicas, el Puerto fluvial y el Teatro conforman la Ruta de Caesaraugusta. Si quieres seguir la pista del genial Goya, visita el Museo de Zaragoza, en la céntrica plaza de los Sitios, o el Museo Goya – Colección Ibercaja, donde se exponen las grandes series de sus grabados.

El recinto Expo es otro de los rincones de la capital que tienes que ver. Aquí se encuentra el Acuario fluvial, el mayor de Europa. Los monos tití, las nutrias y el gran cocodrilo del Nilo son algunas de las especies que alberga y que más éxito tienen entre los peques

La Catedral del Salvador

El otro edificio religioso más importante que ver en Zaragoza es la Catedral del Salvador, más y mejor conocida como La Seo.

Construida en el siglo XII, sobre la antigua existencia de una mezquita musulmana y el Foro Romano de Caesaraugusta. ¡Madre mía, que pasada!

Situada en la Plaza del Pilar, a escasos metros de la Basílica, está formada por tres elementos principales:

La Fachada barroca de estilo clásico, construida en el siglo XVIII

Todos estos les dan a la Catedral una apariencia y una imagen sorprendente. ¡No os decepcionará!

Las Murallas Romanas

Situada a escasos metros de la Plaza del Pilar, todavía se conserva pequeña pared defensiva de Caesaraugusta. De los más de 3000 metros que llegó a tener la Muralla de Caesaraugusta, tan solo contamos con unos 80m.

El Museo de Zaragoza

Situada en la preciosa Plaza de los Sitios, al sur del Casco Antiguo de Zaragoza, el Museo de Zaragoza posee una de las colecciones museísticas más completas de toda España.

El edificio en el que se encuentra, construido a principios del siglo XX, ya se por sí merece la pena visitarlo; pero es su colección la que de verdad lo convierte en una visita obligada.

Abarca desde la prehistoria hasta la actualidad y tiene una gran cantidad de obras de Goya y Damián Forment (el mismo del retablo del Pilar).

La entrada al Museo de Zaragoza es gratuita.

La Plaza del Pilar, una «must» que visitar en Zaragoza

La Plaza del Pilar, en pleno centro de Zaragoza, es posiblemente uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad y donde se encuentran algunos de los principales monumentos.

En ella se encuentra, además del Pilar y la Seo, de las que hemos hablado antes, el Ayuntamiento de Zaragoza, un edificio muy bonito que tiene un cierto aire mudéjar, y la Lonja de Zaragoza.

Éste último es un edificio de estilo renacentista construido en el siglo XVI para realizar actividades mercantes y que en la actualidad hace las veces de sala de exposiciones.

Os recomendamos que la visitéis por dentro, ya que merece un montón de la pena. Y además la entrada es gratuita.

El elemento más sorprendente lo pone, sin duda, la Fuente de la Hispanidad, que contrasta fuertemente con las dos catedrales y los demás edificios antiguos de la plaza.

Los otros los sitios que os recomendamos visitar en la Plaza del Pilar son la pequeña Iglesia de San Juan de los Panetes y el Museo Goya, que cuenta con una de las mejores colecciones de este autor de entre más de 1000 obras.

Visitar los Museos de Caesaraugusta

Otra visita imprescindible que hacer en Zaragoza es conocer los restos de la antigua ciudad romana de Caesaraugusta, fundada como colonia inmune de Roma en el año 14 a.C. y sobre la que se asienta la Zaragoza moderna.

Para ello, os recomendamos que realicéis la Ruta Caesaraugusta, un conjunto de cuatro museos repartidos por la ciudad donde podréis conocer el Teatro, las Termas, el Puerto Fluvial y el Foro. ¡Es super recomendable, y a nosotros nos encantó!

El Puente de Piedra

El Puente de Piedra es uno de los monumentos más importantes que ver en Zaragoza. Conecta la Calle Don Jaime I, a escasos metros de la Plaza del Pilar y el Barrio del Arrabal.

Es una visita obligada en Zaragoza. Desde el se obtienen unas vistas maravillosas de la ciudad.

El Balcón de San Lázaro

El Balcón de San Lázaro, situado en la otra orilla del Río Ebro, es una plataforma desde las que se obtienen las mejores vistas de la Basílica del Pilar.

Nosotros os recomendamos que os acerquéis de noche, ya que con la Basílica iluminada se obtienen unas imágenes y unas fotos impresionantes. ¡Una visita super recomendable!

El Museo Pablo Gargallo

Y, por último, para finalizar este artículo por lo grande, os recomendamos que os acerquéis al Museo Pablo Gargallo, escultor aragonés y considerado uno de los mejores del siglo XX.

Alberga más de 170 obras de este autor, incluyendo dibujos, esculturas y numerosa documentación. Posiblemente, la pieza más emblemática de la colección es El profeta, una escultura de bronce.

Callejear

Lo que mas ha cambiado son las calles en la cuadrícula que hacen la plaza España - Plaza pilar - Calle Jaime I - Av. sar Augusto, por ahí ahora da gusto pasear y entrar por la tarde en alguno de los bares de tapas por la zona que te copio en un pantallazo debajo

También está bien ir por paseo de la Independencia y desviarte hasta la plaza de los sitios

Para comer y/o cenar hay dos sitios que me gustan:

Casa Lac, que es el restaurante Casa Lac desde 1825 - Calle Mártires,12 50003 Zaragoza - Tel. 976 39 61 96

Restaurante Montal, ojo, en la zona de dentro del todo que es un palacete Torre Nueva, 29 (Plaza San Felipe 976 298 998 - 976 391 773 (Menú degustación +/-45€ no hay carta)

Sitios de tapas que le tengo cariño es la republicana C. de Casto Méndez Núñez, 38, casa Ernesto C/ de Felipe Sanclemente y, el Costa 8 C. Joaquín Costa, 8.

 

MONASTERIO DE PIEDRA


Este es uno de los parajes de los que guardo uno de los mejores momentos de mi vida, en el estuve en la década de los 60 con una nueva amiga, con la que posteriormente estoy compartiendo más de 50 años de mi vida.

Curiosamente hemos estado en el, en varias ocasiones, pero nunca publique nada, y ahora al regreso de un Viaje por La Alcarria, le dedicamos otro de nuestros momentos.

En pocos lugares se confunde el arte con la naturaleza, como en este romántico jardín del Monasterio de Piedra, en Nuévalos (Zaragoza). 

Fue creado para contemplar la grandilocuencia del paisaje con sus espectaculares cascadas, grutas y lagos naturales.

Los muros del monasterio del siglo XIII, esconden ocho siglos de historia desde su Consagración, en 1218.

En él se pueden contemplar las principales características de la arquitectura Cisterciense.

La Iglesia es el edificio central, con un claustro anexo en torno al cual se disponen las estancias monacales: Sala Capitular, Cillería o almacén, Cocina, Refectorio y Calefactorio.



Historia del Monasterio

La fundación del Monasterio de Piedra se relaciona con un doble marco histórico: Es parte del fenómeno de las repoblaciones de la segunda mitad del siglo XII y también es un brillante capítulo de la expansión de los cistercienses por la Península Ibérica. En 1186, Alfonso II de Aragón y su esposa, Sancha de Castilla, donaron a los monjes de Poblet el Castillo de Piedra (castrum Petrae) con el objeto de fundar allí un monasterio cisterciense. Entre 1186 y 1194 los monjes de Poblet realizaron los preparativos necesarios y, el 10 de mayo de 1194, bendecidos por el abad Pedro Masanet, que gobernó Poblet entre 1190 y 1196, salieron del monasterio catalán 12 monjes, a la cabeza de los cuales se encontraba Gaufrido de Rocaberti, I Abad de Piedra. Gaufrido debió ser hijo del vizconde Jofre, hermano del vizconde Dalmau, pariente del arzobispo de Tarragona, Ramón de Rocaberti, del obispo de Zaragoza, Rodrigo Rocaberti y del obispo de Gerona, Pere Rocaberti. Sus poderosos parientes dieron protección e impulso a la nueva fundación.

La intención inicial del I Abad era establecer una comunidad filial de Poblet en algún lugar no predeterminado de los territorios meridionales del Reino de Aragón. Hubo tres ubicaciones diferentes antes de encontrar el emplazamiento definitivo. A finales de 1194, se instalaron en Santa María de Cilleruelos, muy cerca de Peralejos (Teruel). Allí empezaron a construir un monasterio, que abandonaron y transformaron en un priorato, manteniéndolo en uso hasta 1835. De él aún pueden visitarse en la actualidad una ermita y escasos restos materiales de sus dependencias priorales.



A caballo entre dos estilos: del Románico al Gótico

La construcción del monasterio se realiza en los años de transición del Románico al Gótico. El característico estilo arquitectónico de la Orden está presente en el monasterio: Gótico Cisterciense, arquitectura sobria, austera, sencilla y luminosa.

En mayo de 1195, Alfonso II ratificó la donación de Piedra a los monjes cistercienses otorgándoles el dominio y jurisdicción completa sobre estos territorios: el mero y mixto imperio, con la jurisdicción civil y criminal, ejercida en nombre del rey. El pergamino con la donación se conserva en el Archivo Histórico Nacional (Madrid) y en él se recoge la obligación de los monjes a rezar una misa anual por el alma del monarca y de sus parientes.

Entre 1195 y 1203 se documenta un problema relacionado con la patrimonialidad de Piedra, que explica la construcción y abandono del tercer monasterio, llamado de Piedra Vieja. En la orilla derecha del río Piedra existía un castillo que, en algún momento de la década de 1120, fue donado a la familia Malavella. En 1200, Juan de Malavella renunció a los derechos sucesorios que le podían corresponder sobre el castillo de Piedra. A partir de entonces, los monjes cistercienses quedaron como únicos dueños del coto redondo del señorío, unos 30 km2, repartidos entre los actuales términos de Nuévalos, Ibdes y Monterde.

Los monjes se establecieron en la orilla izquierda del río Piedra en un monasterio provisional, llamado de Piedra Vieja, construido en madera y adobe. El Monasterio de Piedra Nueva fue la cuarta y definitiva ubicación de la Abadía. Los edificios empezaron a construirse en 1203. En 1218 las obras estaban suficientemente avanzadas como para que los monjes pudieran ocupar los edificios. El 16 de diciembre de 1218, se hizo la ceremonia de traslación de la comunidad desde Piedra Vieja a Piedra Nueva. La consagración de la Iglesia Abacial fue presidida por el IV Abad de Piedra, Jimeno Martín, por el arzobispo de Tarragona, Asprago de la Barca, que actuó en nombre de Jaime I,  por el obispo de Zaragoza, Sancho Ahones, y por el obispo de Albarracín, Domingo Ruíz de Azagra, que había sido monje profeso en Piedra. En el sitio donde estuvo Piedra Vieja los monjes construyeron una ermita, llamada de Santa María de los Argalides, cuyos epígrafes constatan que fue reformada en 1755, siendo abad Inocencio Pérez.
Testigo de excepción de la historia de España

En la actualidad, la iglesia está en ruinas como consecuencia de los años de abandono que, en el siglo XIX, sufrieron los edificios tras la Desamortización. Piedra conoció tres procesos desamortizadores.

En plena guerra de la Independencia, un decreto de José I, de 1808, supuso la supresión de la comunidad. Los monjes fueron expulsados en 1809 y el ejército francés saqueó la abadía, transformada en hospital. En 1814, terminada la guerra, Fernando VII permitió a los monjes que habían sobrevivido recomponer la comunidad. En 1820, durante el trienio liberal, el monasterio volvió a ser suprimido, sus bienes fueron inventariados, nacionalizados y, algunos de ellos, subastados.
En 1823, después de la entrada de los 100.000 hijos de San Luis, la comunidad volvió a restablecerse. En 1835, la reina regente María Cristina, siendo Isabel II menor de edad, admitió la promulgación del decreto de disolución de órdenes masculinas y la desamortización de bienes eclesiásticos para, con las ventas, obtener los recursos necesarios para financiar al ejército liberal que apoyaba a su hija durante la I Guerra Carlista.

El decreto de Mendizábal de 1835 significó el fin definitivo de la comunidad de Piedra. Los bienes, inventariados, fueron subastados en Ateca, Zaragoza y Madrid en las décadas de 1840 y 1850. Los edificios conventuales fueron administrados por funcionarios entre 1835 y 1843, fecha en la que fueron subastados y adquiridos por D. Pablo Muntadas Campeny por 1.250.000 reales.

Desde 1844 Juan Federico Muntadas, consolidado como propietario de Piedra, transformó la huerta en un jardín paisajista y las dependencias conventuales en una instalación hostelera e hidroterápica, a lo que añadió la construcción de una piscifactoría que fue pionera en España, parte de cuyas instalaciones son visitables aún hoy en el recorrido por el Parque.

Desde entonces hasta nuestros días, Piedra se ha convertido en un destino turístico de primer orden. La adquisición de los edificios por la familia Muntadas, la transformación del Monasterio en un Hotel y los nuevos usos turísticos que se dieron a las dependencias frenaron su degradación y lo han preservado en el estado actual. Catalogado como Monumento Nacional el 16 de febrero de 1983 (hoy en día, Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento), el Monasterio de Piedra es en la actualidad uno de los parajes más espectaculares de Europa, siendo además galardonado con la Medalla al Mérito Turístico por el Gobierno de Aragón en 2011.

EL PARQUE DEL MONASTERIO DE PIEDRA
El Monasterio de Piedra fue adquirido en 1843, por Don Pablo Muntadas Campeny, a través de una Subasta Pública, por 1.250.000 reales.

Fue en los años siguientes cuando Don Juan Federico Muntadas, hijo del anterior, transformó la huerta existente en un jardín paisajista y las dependencias conventuales en una instalación hostelera e hidroterápica. A ello añadió la construcción de una piscifactoría en 1867, que fue pionera en España y de la que todavía pueden verse algunas de sus pesqueras originales al visitar el Parque.

Desde entonces hasta nuestros días, Piedra se convirtió en un destino turístico de primer orden. La adquisición de la Propiedad por la familia Muntadas, la transformación del monasterio en un Hotel y los nuevos usos turísticos que se dieron a las dependencias frenaron su degradación, después de la desamortización de Mendizábal en 1835, y lo han preservado como en la actualidad.

Un deleite para los sentidos

El recorrido del Parque del Monasterio de Piedra está cuajado de sorpresas y bellísimos rincones de cualidades estéticas y paisajistas sorprendentes. A la belleza propia del río hay que añadir el bullicio y frescor de sus cascadas, la apacible quietud de sus lagos, y el cantar de diferentes especies de aves, de las que se han identificado más de 20 especies distintas.

Catalogado como Paraje Pintoresco Nacional el 28 de diciembre de 1945, esta catalogación que fue modificada en 2010 por el Gobierno de Aragón para convertirnse en Conjunto de Interés Cultural en la categoría de Jardín Histórico. Catalogado asimismo como Monumento Nacional el 16 de febrero de 1983 (hoy en día, Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento), el Monasterio de Piedra es en la actualidad uno de los parajes más espectaculares de Europa, siendo además galardonado con la Medalla al Mérito Turístico por el Gobierno de Aragón en 2011.

El Parque, Jardín Histórico del Monasterio de Piedra, ofrece un espectacular recorrido a través de una exuberante naturaleza.

A pesar de su “naturalidad”, no deja de ser una creación del hombre, sirviéndose de la naturaleza como materia. Pero el arte de la jardinería no reproduce solamente las formas visibles de la naturaleza, al natura naturata. Sino también su forma de operar, natura naturans.

Basado en la tradición paisajista, el jardín del Monasterio de Piedra, creado a partir de 1860, intenta borrar las fronteras con el paisaje libre, adaptándose a él. En un artículo publicado en la revista inglesa Fraser’s Magazine, leemos: “En cuanto a la disposición del decorado, la naturaleza ha dejado al propietario poco que hacer y mucho de que maravillarse. Afortunadamente ha tenido el buen gusto de contentarse con ello. Sólo ha puesto ante los ojos y hecho accesibles curiosidades y puntos interesantes, sin querer mejorar lo que en su salvaje sencillez es ya perfecto”.

Se refiere a Juan Federico Muntadas, artífice de esta soberbia unión de paisaje natural y jardín. Él se encargó de impregnarlo con su estética romántica y pictórica. El jardín se ha convertido en un escenario que parece sacado de un lienzo del pintor romántico alemán Caspar David Friedrich, donde el hombre empequeñece frente a las fuerzas de la naturaleza.

La intervención de Muntadas consistió en hacer accesible al hombre el extraordinario paisaje natural. Abrió caminos y paseos, construyó puentes y escaleras y creo un parque paisajista con paseos entre plátanos, nogales, fresnos… Su padre, Pablo Muntadas, había adquirido el monasterio, fundado en el siglo XII por monjes cistercienses. Lo obtuvo en subasta pública en 1840, tras la desamortización de Mendizábal.

El objetivo de Pablo Muntadas era el desarrollo de la explotación agrícola. Sin embargo, cuando su hijo Juan Federico descubrió la insólita gruta Iris, el parque se abrió al público. Por este motivo en la década de 1860 se convirtió en un destino turístico. Juan Federico Muntadas fundó en 1867 la primera piscifactoría de España, uniendo así lo útil con lo bello.

El Monasterio de Piedra es una unión entre el hombre y su entorno, un paradigma de la creación romántica. Su ubicación en una de las zonas más desérticas de Aragón lo convierte en tesoro. Entre las sierras del Sistema Ibérico aparece un vergel regado por el río Piedra, nombre al lugar.






ZARAGOZA

Es la capital de la Comunidad Autónoma de Aragón y de la provincia homónima. Está situada a orillas de los ríos Ebro, Huerva y Gállego y del Canal Imperial de Aragón, en el centro de un amplio valle. Su privilegiada situación geográfica —a unos 300 km de Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Toulouse— la convierte en un importante nudo logístico y de comunicaciones.

Es la quinta ciudad española en población con 675.121 habitantes (INE 2010)6 7 (700.765 según el padrón municipal a 30 de marzo de 2011)8 y concentra más del 50% de la población de la Comunidad Autónoma de Aragón.

Su nombre actual procede del antiguo topónimo romano, Caesaraugusta, que recibió en honor al emperador César Augusto en el 14 a.C. El origen de la ciudad se remonta a Salduie, que fue el nombre de la ciudad ibérica sedetana situada en el solar de la actual Zaragoza desde la segunda mitad del siglo III a. C. Está documentado en monedas ibéricas y con el nombre de «Salduvia» en un texto de Plinio el Viejo. Con la fundación de Caesar Augusta, la ciudad-estado íbera pasó a convertirse en colonia inmune de ciudadanos romanos. Su denominación romana fue evolucionando a través del árabe Saraqusta.

La ciudad ostenta los títulos de Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Muy Benéfica, Siempre Heroica e Inmortal, otorgados en su mayoría tras su resistencia frente al ejército napoleónico en los Sitios de Zaragoza durante la Guerra de la Independencia. Todos estos títulos quedan reflejados en su escudo, mediante las iniciales de cada uno de ellos.

Que debemos visitar en Zaragoza

La Basílica de Nuestra Señora del Pilar  Es uno de los santuarios más celebres del mundo y lugar de peregrinaciones durante siglos. Y es que la virgen del Pilar no es sólo la patrona de Zaragoza sino de todos los países de habla hispana. Así el día del Pilar, 12 de Octubre, es día nacional de la hispanidad. De ahí la importancia simbólica de este templo.  El templo actual es un edificio barroco que comenzó a construirse en el año 1681. Está flanqueado por cuatro esbeltas torres y su fachada principal es neoclásica. En su interior podemos apreciar las pinturas murales de su cúpula, obras de Goya y Bayeau. Posee una interesante colección de arte sacro, joyería y pintura.  

Catedral de la Seo  Este magnífico templo gótico, con decoración plateresca y barroca, fue edificado en el s. XIV, sobre un templo romano.

Durante sucesivos años se le fueron añadiendo distintas partes, como hoy podremos apreciar en su fachada neoclásica de ladrillo y su torre barroca. En su interior, distribuido en cinco naves con capillas laterales, destacan su Retablo Mayor, con magníficos alto relieves, su ábside mudéjar del s. XV, los sepulcros y el Museo de Tapices. Sus capillas laterales son a su vez una joya, destacando entre ellas la Capilla de Don Lope de Luna, con rica fachada mudéjar de ladrillo y azulejo, realizada en el s. XIV por artistas sevillanos. Merece visitar en su interior el sepulcro de Don Lope.  

La Lonja  Bellísimo exponente renacentista construido en 1541 por Juan de Sariñena y decorado en su interior por Gil Morlanes.  
Actualmente se utiliza como sala de exposiciones y de actos protocolarios.  

Palacio de la Aljafería  Se considera uno de los edificios más importantes de Europa y es exponente de una construcción arquitectónica de la que han quedado pocas huellas; la arquitectura musulmana de los reinos taifas. Esta admirable construcción del s. XI, fue residencia real de los monarcas musulmanes de Zaragoza. Hoy conserva dos estructuras arquitectónicas bien diferenciadas; una musulmana, de la que se conserva su mezquita de planta ochavada con el mihrab y la Torre del Trovador, torre defensiva cuadrada, de sillería y ladrillo; y otra parte cristiana, erigida por los Reyes Católicos, que supuso la restauración del anterior edificio agregandole una riquísima ornamentación mudéjar, que sobresale fundamentalmente en el Salón del Trono.

La Audiencia, en la calle Conde de Aranda, se considera uno de los más bellos palacios de Aragón. Fue construido en 1551 para residencia de los Condes de Morata. 

El Palacio de Argillo, en la plaza de San Felipe, edificado en el s. XVII, presenta una mezcla de elementos góticos y renacentistas. Al haber sido remodelado en fechas recientes sólo conserva intacto de su original estructura la fachada y el patio.  

En su interior se encuentra el Museo del escultor Pablo Gargallo. 

El Palacio de los Condes de Sástago, de este palacio destaca su precioso patio renacentista, utilizado actualmente como sala de exposiciones. 

El Patio de la Infanta, en Plaza Paraíso, 2. Este edificio rescatado del olvido por un banco que lo ha restaurado y destinado a sede de sus oficinas centrales, posee igualmente un patio renacentista y plateresco de extraordinaria belleza. 

El Torreón de Zuda, en la calle Salduba, es la única parte que se conserva del edificio del s. X que sirvió como residencia de los gobernadores musulmanes.  

Las Murallas Romanas  Son un importante componente de la riqueza histórica de Zaragoza. Estos trozos de muralla del s. III, formados con cubos cilíndricos levantados en piedra sillar , se pueden apreciar uno de ellos junto a la Torre de Zuda y el otro cerca de la Iglesia de la Magdalena, ambos junto al río Ebro.  

El Mercado de Lanuza  Supone uno de los más bellos ejemplares de la arquitectura modernista de Aragón. Fue construido utilizando la técnica de armado metálico utilizado en la Torre de Eiffel. Es también conocido como "Mercado Central" y se encuentra en la Plaza de Lanuza.  El Arco de Dean  Precioso ejemplar gótico que muestra todo el sabor antiguo de las pequeñas callejuelas del centro de Zaragoza.

Museos  

El Museo Provincial, en la Plaza Sitios, 6, fue construido en 1909 con motivo de la Exposición Hispano-Francesa. Alberga restos prehistóricos y arqueológicos junto con una interesante exposición de pintura, donde destacan valiosas obras de Goya. 

El Museo Camón Aznar, en la calle Espoz y Mina, 23, está situado en el bello edificio renacentista del Palacio de los Pardo.  

Alberga una importante colección privada de pintura, escultura, dibujo y cerámica que este celebre historiador de arte donó a la ciudad. 

El Museo Pablo Gargallo, está ubicado en el palacio de Argillo y recoge una colección de escultura contemporánea.  

Las iglesias y conventos  

La Seo del Salvador, en la Plaza de la Seo, es un interesantísimo edificio que fue Mezquita Mayor en época musulmana, pasando posteriormente a templo románico y luego a gótico. El conjunto ofrece una síntesis entre gótico, plateresco y mudéjar característica típicamente española. 

Santa Engracia, en la plaza de Santa Engracia, fue monasterio Jerónimo. Posee una bellísima fachada plateresca con las esfigies orantes de los Reyes Católicos. En su cripta se conservan reliquias de numerosos mártires. Muy cerca de esta iglesia se encuentra la La Puerta del Carmen, construida en 1789 en estilo neoclásico. Pertenecía al segundo recinto amurallado de la ciudad y durante la guerra de la independencia sufrió grandes daños.  

La Iglesia de San Pablo en la calle San Pablo, edificio del s. XVIII, conserva una torre mudéjar del s. XIV. De gran interés son su retablo mayor y sus riquezas en orfebrería y tapices. 

La Cartuja del Aula Dei, en el Barrio de la Montaña, este hermosísimo edificio, por ser de clausura, sólo puede ser visitado por hombres. En su refectorio se podrán apreciar frescos de Goya.