CASTELL DE SANTA FLORENTINA


No es fácil encontrar información sobre el castillo, durante la visita, como es habitual no se pueden memorizar todos los comentarios del guía, y menos de un lugar tan emblemático como es este castillo.

El llegar es fácil, lo difícil es aparcar, hay que hacerlo cerca del castillo, ya que el único sitio que se encuentra en días hábiles, es a unos 300 metros, riera arriba.

Pero, merece la pena la pequeña caminata, para lo que vamos a encontrar después, para información de los aficionados a la fotografía, una vista completa del castillo, es una proeza, ya que está justo en un espacio cerrado, casi debajo de la autopista C-32, así que buscaros la vida, para encontrar una foto por internet o mediante un dron que, os puede traer problemas, al estar casi, sobre la autopista.

El castillo

El castillo de Santa Florentina (castell de Santa Florentina en catalán) es una fortaleza neogótica situada en Canet del Mar (Cataluña, España). Originalmente se trataba de una casa del siglo XI, a su vez levantada sobre una fortificación romana, ampliada en la Edad Media y restaurada como castillo en 1910 por Domènech i Montaner. Actualmente funciona como centro de eventos.

Historia

El primitivo edificio era una villa (domus) o fortificación romana. En el siglo XI se construyó una casa, cuyos primeros propietarios documentados fueron los señores feudales Guadimir de Canet y posteriormente Gilbert de Canet. El esplendor del edificio comienza con Ferrer de Canet en el siglo XIV, ya que fortifica la casa y añade torreones medievales. En el siglo XVI, pasó a manos de Dimas Muntaner, cuya familia lo regentó hasta el cambio de propiedad a favor de la familia Capmany, propietarios del castillo en la actualidad. En 1908 fue sede de estancia de Alfonso XIII, que concedió a Ramon de Montaner i Vila el título de conde de Canet. En 1910, fue ampliado y reformado por el arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner. Su fachada contiene unas gárgolas realizadas por el escultor Carles Flotats i Galtés.


El castillo alberga una interesante colección de obras de artistas catalanes de comienzos del siglo XX, así como sus dos antiguas torres de defensa. La revista Architectural Digest. Las casas más bellas del mundo lo cita en el número de noviembre de 1998. Dice el artículo que sorprende ver sus muros tan antiguos con un aspecto tan actual. A veces se la quiere visitar por lo antigua y a veces por lo modernista, pero un modernismo que respeta admirablemente los cánones góticos de la vieja construcción, como lo demuestran los muebles, las esculturas, los tapices, los cuadros, la porcelana, el vidrio y las armas que llenan sus estancias. El conjunto resulta armonioso, solemne y, al mismo tiempo, sorprendentemente vivo.

Architectural Digest. Las casas más bellas del mundo,

Castillo de Santa Florentina: historia, origen y curiosidades de esta fortaleza medieval

Descubre la historia del Castillo de Santa Florentina, su origen medieval, su evolución a lo largo de los siglos y las curiosidades que rodean a esta emblemática fortaleza.

El Castillo de Santa Florentina no responde al modelo esperable de castillo encerrado en el más alto de una colina despoblada. Se encuentra en Canet de Mar, a pocos kilómetros de la costa del Mediterráneo, y tiene una mezcla muy curiosa de historia antigua, de aire medieval y de modernismo arquitectónico. Es uno de esos lugares que, a la primera vista, hace parar y mirar dos veces. Lo curioso es que el aspecto que tiene hoy en día, tan romántico y tan fotogénico, no es sino la última capa de una historia muy, muy larga. Bajo sus torres y patios hay siglos de cambios, reformas y decisiones familiares que lo transformaron sin borrar del todo lo anterior. Esa superposición de épocas es, quizá, lo que lo hace tan especial. 


Orígenes: de villa romana a fortificación medieval 

Se han encontrado restos que indican actividad desde los primeros siglos de nuestra era. La zona del Maresme era fértil y estaba bien conectada, así que tenía sentido establecerse aquí.

Con la caída del Imperio romano y los cambios políticos posteriores, la propiedad fue evolucionando. En el siglo XI ya se documenta una casa fortificada en el lugar.

A partir de entonces, la estructura fue creciendo poco a poco. Se añadieron muros más sólidos, torres de vigilancia y elementos defensivos. La función principal era proteger a sus habitantes y controlar el territorio cercano.




La familia Montaner y la gran transformación

Durante siglos, el castillo estuvo vinculado a la familia Montaner. Pero el gran giro en su historia llegó en el siglo XIX. Lo interesante es que no demolió el pasado para empezar de cero. Al contrario, respetó la esencia medieval, pero la reinterpretó con una sensibilidad artística propia del modernismo. El resultado fue una residencia señorial con aire histórico y refinamiento decorativo.





Arquitectura: mezcla de épocas y estilos

Caminar por el Castillo de Santa Florentina es notar ese diálogo entre épocas. Por fuera, las torres y almenas evocan claramente la Edad Media. Hay patios interiores, muros de piedra y esa sensación de fortaleza sólida.

Pero al entrar, el ambiente cambia. Aparecen vitrales, techos trabajados en madera, detalles escultóricos y elementos decorativos propios del siglo XIX. El gran salón central es uno de los espacios más impactantes, con una atmósfera elegante y casi teatral.

Esa combinación no resulta forzada. Más bien transmite la sensación de que el castillo fue creciendo con naturalidad, adaptándose a cada época sin perder identidad.




De residencia nobiliaria a escenario internacional

Durante buena parte del siglo XX, el castillo siguió siendo una residencia privada vinculada a la familia. Su carácter exclusivo se mantuvo, aunque también acogió encuentros sociales y culturales.

En los últimos años, su fama se multiplicó cuando fue elegido como escenario de la serie Juego de Tronos. En la ficción, representó la colina de Horn Hill, hogar de la Casa Tarly. Aquello despertó la curiosidad de muchos visitantes que, hasta entonces, quizá no conocían su existencia.

La combinación de historia real y proyección televisiva terminó por consolidarlo como uno de los castillos más reconocibles de la zona.

Curiosidades que quizá no conocías

El Castillo de Santa Florentina guarda detalles interesantes que a menudo pasan desapercibidos.

En 1908 recibió la visita del rey Alfonso XIII, quien otorgó a Ramón de Montaner el título de conde del Valle de Canet. Este reconocimiento reforzó el estatus social de la familia y del propio castillo.

Además, algunos elementos decorativos del interior proceden de otros edificios antiguos que fueron desmontados y reutilizados. Es una práctica común en restauraciones históricas, pero aquí añade una capa extra de historia.

Y aunque muchos lo consideran un castillo medieval intacto, lo cierto es que buena parte de su imagen actual responde a la reforma modernista del siglo XIX. Esa dualidad es parte de su encanto.


Entorno natural y ubicación estratégica

El castillo se encuentra en una posición ligeramente elevada, rodeado de vegetación. Desde allí se domina el entorno inmediato, algo fundamental en épocas de inseguridad.

La cercanía al mar y a Barcelona facilitó tanto su desarrollo histórico como su posterior transformación en residencia destacada. No está aislado en mitad de la nada, sino integrado en el paisaje del Maresme.

Hoy esa ubicación lo hace accesible para quienes buscan una escapada cultural sin alejarse demasiado de la ciudad.





Restauraciones y conservación 

A lo largo de los siglos, el edificio ha pasado por diversas intervenciones. La más relevante fue la reforma dirigida por Domènech i Montaner, pero después se han realizado trabajos de mantenimiento para preservar su estructura.

Conservar un edificio con tantos siglos de historia no es sencillo. Requiere equilibrio entre protección patrimonial y adaptación a usos actuales. En este caso, el objetivo ha sido mantener su esencia sin convertirlo en una pieza congelada en el tiempo.

Visitarlo es recorrer distintas épocas sin salir del mismo edificio. Es notar cómo la piedra antigua convive con detalles modernistas y cómo el pasado sigue presente, no como un recuerdo lejano, sino como parte viva del paisaje de Canet de Mar.

Francisco María - Okdiario

Colaboro en diferentes medios y diarios digitales, blogs temáticos, desarrollo de páginas Web, redacción de guías y manuales didácticos, textos promocionales,