DÜRRES


Dürres, en la costa albanesa del mar Adriático, es la segunda ciudad en población del país. Bajo una apariencia industrial, desordenada y algo caótica, aún late el pasado romano, con restos de monumentos como el anfiteatro, las termas públicas, restos de un acueducto, y las murallas venecianas – bizantinas.

Hoy en día, al igual que en tiempos de la Antigua Roma, Dürres mantiene las conexiones con barco con Italia, tanto con los puertos de Bari y Brindisi, como con Ancona y Trieste.

Hoy en día, al igual que en tiempos de la Antigua Roma, Dürres mantiene las conexiones con barco con Italia, tanto con los puertos de Bari y Brindisi, como con Ancona y Trieste.

Historia de Durrës

Colonos griegos de Corinto y de Cocira fundaron el asentamiento de Epidamnos en el 627 a.C. En el 229 a.C., desplazando a poblaciones ilirias que lo habitaban previamente. Los romanos vencieron al rey lirio Glaukias que regentaba la ciudad desde el 312 a.C., conscientes de la importancia estratégica en la salida del Mar Adriático. Refundada como Dyrrachium se promovió la construcción de la Via Egnatia, que ahorraba el camino desde Roma a Bizancio (Constantinopla) evitando rodear la costa adriática. Desde Roma la Via Appia continuaba hasta Brindisi y allí mercancías y mercaderes navegaban en barcos hasta Dyrrachium. El papel que desempeñó su construcción, allá por la mitad del siglo II a.C., impulsó a la antigua Dürres como puerto marítimo de los Balcanes.

Pompeyo la empleó como base naval en la guerra civil contra Julio César (en el 48 a.C.), y ya en el periodo del emperador Augusto adquirió el título de Colonia Iulia Augusta Dyrrachinorum. Su importancia continuó ya integrada en la provincia romana de Epirus nova, pero sucumbió en el 481 d.C. al asedio de los ostrogodos de Teodorico el Grande. El fin de la Roma Magna no frenó el crecimiento económico de Dürres, y tras la partición del Imperio Romano, la Dyrrachium obedecía las directrices de la capital Bizancio. Uno de los emperadores, Anastasius nació aquí mismo, favoreciendo la prosperidad de la ciudad.

El normando Robert Guiscard  capturó la ciudad en el año 1082 y tras pasar por las manos de los bizantinos, del rey Guillermo II de Sicilia en 1185, de los venecianos en el siglo XIII, y Carlos I de Anjou, rey de Nápoles y Sicilia, acabó siendo parte del principado griego de Acaya. Serbios y albaneses también se la disputaron en el siglo XIV, y a finales de este siglo, en 1392, los venecianos la poseyeron hasta 1501 cuando los turcos la conquistaron, siendo sus gobernantes hasta la Primera Guerra de los Balcanes (1912–13).

Capital de Albania durante el breve lapso de su independencia, en el siglo XX no cesó la inestabilidad, y siendo parte del imperio austro-húngaro primero, fueron los italianos quienes desembarcaron sus tropas tras la invasión fascista de Mussolini en 1939. Los alemanes bombardearon su puerto en 1944, dejando un paisaje desolador al terminar la Segunda Guerra Mundial. Durante el periodo comunista se primó el desarrollo industrial del puerto, en detrimento de la estética, lo que llevó a la construcción de moles que afearon el litoral.


Qué ver en Dürres

Los prejuicios a veces suponen un juicio demasiado estricto sobre si Dürres es un lugar a visitar.

Es innegable que los excesos urbanísticos de una ciudad en expansión han significado que el telón de fondo no parezca atractivo. Pero si se presta atención, puede ofrecer un itinerario histórico arqueológico muy interesante.

Su anfiteatro hace que la visita a la ciudad ya merezca la pena. Es junto al de Pula en Croacia, uno de los mayores y mejor conservados anfiteatros romanos de los Balcanes. Fue construido a principios del siglo II d. C en época de Trajano. La extensión de su elipse es de 132 metros de largo. por 113 metros de ancho, y en sus gradas entraban entre quince y veinte mil espectadores aproximadamente.

Tras la caída del imperio romano de Oriente y la llegada de los ostrogodos, la ciudad fue saqueada y el anfiteatro quedó en desuso. Los habitantes aprovecharon la calidad de los bloques para construir viviendas privadas, e incluso se levantaron edificios en su interior aprovechando los cimientos. Uno de ellos fue una iglesia paleocristiana con una capilla funeraria en honor de San Asti, primer obispo de Durres. Se contruyó en el siglo V o VI d.C y aún se conservan los mosaicos que decoraban el suelo de la iglesia, y parte de un fresco. Más tarde, ya en el siglo VII d.C. se abandonó y una parte importante del anfiteatro se empleó como cantera.

En 1966 se comenzó la excavación, que solo se pudo hacer parcialmente, al existir viviendas habitadas. En los últimos años se ha puesto en marcha un plan de recuperación y conservación ya que el estado de deterioro y degradación había llevado a que peligrase de forma irreversible.


Termas

Las termas romanas  del siglo II d.C. se encontraron en una de las campañas de excavaciones arqueológicas bajo la ciudad.  Están situadas en las proximidades del teatro “Alexander Moisiu”. y se conserva parte del caldarium, la sala de agua caliente, y de la piscina o natatio, cubierta con losas blancas y negras, como un tablero de ajedrez.

Museo Arqueólogico

El Museo Arqueológico está ubicado en un nuevo edificio en la calle de Taulantia, uno de los más importantes de su tipo y de gran interés para los visitantes. Sin embargo, una de las piezas más relevantes encontrada es, el conocido como «Bukuroshja e Durrësit», un mosaico del siglo IV a. C.  se exhibe en el Museo Histórico Nacional en Tirana.

Ruta por la ciudad

Además del anfiteatro hay otros restos de época romana como parte de un acueducto (Cerca de la Escuela Industrial, también de la época de Adriano y que, tenía una longitud de quince kilómetros) y el cercano foro bizantino del siglo V al VI con columnas de mármol. Bajo la ciudad todavía hay tesoros ocultos sin excavar, y se hallan durante las reformas de viviendas privadas, como en el caso del Mosaico de Orfeo descubierto en 1988, datado en el siglo III d.C.

Un tercio del muro original del castillo veneciano de la ciudad todavía está en pie. Entre el bastión veneciano y el anfiteatro hallamos la sede del Museo Etnográfico, en el interior de la casa del famoso actor Alexander Moissi, nacido cerca de Durres.

Uno de los lugares más amenos para relajarse tomando un café es la plaza de Shatervani, con los edificios del ayuntamiento y la mezquita Fatih. Pero el edificio religioso más interesante es la Catedral Ortodoxa de San Paul y San Asti (obispo martirizado por los romanos).

Para obtener una de las mejores vistas de la ciudad, hay que subir hasta la villa real del rey Zog qué, aunque sigue bajo control militar, tiene desde sus alrededores una vista panorámica de la costa. Desde allí se divisa el límite del área portuaria y tras el hotel y restaurante Ventus – inconfundible- comienzan las playas que se extienden varios kilómetros.









Monasterio de Ardenica

Construido en el siglo XIII para celebrar la victoria en Berat de los bizantinos sobre los angevinos que ocupaban la región, el monasterio de Ardenica ha sido siempre un lugar importante para la comunidad ortodoxa albanesa. También fue aquí donde el héroe nacional, Skanderbeg, celebró su matrimonio. Cerrado y abandonado durante el período comunista, el monasterio ha retomado su actividad desde entonces y ha sido restaurado casi enteramente.

Perfecto ejemplo de la tolerancia religiosa de los albaneses que comparten sin conflicto, o eso parece, entre tres grandes religiones: el islam, el catolicismo y la ortodoxia. Por otra parte, las vistas desde el monasterio sobre la región que lo rodea cortan la respiración, así como los increíbles frescos murales en el interior del edificio.

 

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