Třebíč Ciudad de la tolerancia

 

Esta fue una ciudad que nos decepcionó bastante, nos habían ofrecido unas expectativas que no se cumplieron, quizás porqué la plaza de Carlos estaba en obras, quizás porqué nadie hablaba inglés, fuera del hotel, o simplemente porqué tiene poco que ofrecer.



Dos sinagogas, un antiguo cementerio y unas estrechas callecitas. Eso es el gueto de Třebíč. Este barrio judío pertenece a los más conservados y más grandes de Europa, quizás sea esta su historia, pero a la vista no ofrece nada de especial. Por su historia, el conjunto de casas del antiguo gueto, junto a la iglesia judía y la Basílica de San Procopio, fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO como primer monumento judío autónomo fuera de Israel.



Cientos de años vivían juntas en Třebíč las generaciones de judíos y cristianos y juntas creaban este singular lugar, el gueto de Třebíč. Se empezó a fundar ya en el s. XII y actualmente se han conservado increíbles 123 edificios construidos en distintos estilos.

A los judíos de Třebíč no les era permitido vivir en los barrios cristianos de la ciudad. Entonces se empezaron a asentar en la ribera izquierda del río Jihlava donde se originó el barrio judío llamado Zámostí. Los judíos llevaban un largo período separados de sus vecinos cristianos. Durante la Segunda Guerra Mundial se llevaron a los judíos locales a los campos de concentración. La comunidad de Třebíč se extinguió después de la guerra. Hoy en día encontrarás en Třebíč más de cien construcciones bien conservadas, dos sinagogas, el ayuntamiento judío, la Casa del Rabí o casa de caridad, colegio u hospital. Son muy típicos los pasos públicos, las callejuelas estrechas, las terrazas y también uno de los cementerios judíos más grandes de Europa. El mágico ambiente de este lugar lo alimentan también más de dos mil lápidas cubiertas de musgo. En la Sinagoga Trasera verás las pinturas murales y la exposición de la historia del barrio judío. En el centro de la vivienda judía sabrás como vivía una familia judía y descubrirás el secreto de las comidas kosher.



Entre Zámostí y el río se extiende el centro de la ciudad que está formado por la Plaza Karlovo náměstí, la Plaza de Carlos, con un edificio renacentista que no se puede dejar de ver -la Casa Pintada- decorada con esgrafiados, hoy en día, centro de turismo. En el recinto del Palacio de Třebíč encontrará la Basílica de San Procopio con un precioso recibidor de columnas que está protegida con un portal semicircular denominado Rajská brána, Puerta del Paraíso. 


San Procopio

Busque las bellezas de la basílica de San Procopio de Třebíč. Debido a la mezcla única de los estilos gótico y románico, este monumento fue incluido en la lista de la UNESCO. Seguramente apreciarás el magnífico pórtico semicircular de estilo románico y las naves de la iglesia en las que se halla la capilla abacial con pinturas góticas originales. Se trata de las segundas pinturas al fresco más antiguas de Moravia. Las pinturas y los ornamentos cubren completamente el espacio interior de la capilla. La parte mejor conservada de la iglesia es la cripta – necrópolis de monjes y fundadores del monasterio. Puedes visitar la basílica solo o acompañado de un guía prácticamente durante todo el año, salvo los viernes.