Este es uno de los pueblos a los que hay que ir, especialmente a finales de agosto, cuando sus campos están en plena floración de la Lavanda, una producción que nos informaron que compra en exclusiva una firma, pero que compite con los mejores campos del Sur de Francia, de arraigada tradición..
Brihuega se enclava en el valle de rio Tajuña, arropada por la barranquera que lleva al río, la peñas del cauce balconean el terreno en desniveles y la sitúan en el verdor de la vega, con huertas y jardines que le han valido el nombre de Jardín de la Alcarria.
Sus monumentos religiosos nos adentran en los detalles del románico tardío y las distinciones del gótico a través de su periplo: Santa María de la Peña, San Miguel o San Felipe lo ilustran.
Entre los edificios civiles destacan del siglo XVIII el ayuntamiento y la cárcel, casonas renacentistas como las de los Gómez y otras en los barrios nuevos y San Juan. Pero sin duda el monumento civil por antonomasia es la Real Fabrica de Paños, eje de la actividad industrial de Brihuega, de un bellísimo concepto arquitectónico y para más simbolismo sus jardines de 1810 hacen honor al sobrenombre de esta villa.
Una reja en la plaza nos conduce a las Cuevas Árabes, un laberinto de secretos caminos por distintas épocas, culturas y actividades en donde Brihuega susurra desde sus entrañas.
Una visita muy curiosa es la del Museo de miniaturas del Profesor Max. Brihuega es su ciudad natal y también de su hermana María Rosa Elegido Millán, ambos precursores de la miniatura a nivel mundial.
Una visita muy curiosa es la del Museo de miniaturas del Profesor Max. Brihuega es su ciudad natal y también de su hermana María Rosa Elegido Millán, ambos precursores de la miniatura a nivel mundial.
El Turismo Activo tiene una gran presencia en Brihuega. Bosques de encinas y quejigares y la agricultura de secano del páramo, las pequeñas huertas, los olivares y las plantas aromáticas, lavanda, espliego, romero, tomillo o salvia, de las cuestas y valles, que han proporcionado el asentamiento de colmenas para la producción de la miel.
Otra de las citas que no puedes perderte es el Festival de la Lavanda. Cada mes de julio desde 2015 los campos de la comarca de Brihuega se visten de morado e impregnan el aire con el aroma de Lavanda, un verdadero espectáculo que despierta los sentidos. En honor a la nueva recolecta tiene lugar cada año el Festival de la Lavanda, con conciertos únicos al atardecer. Los invitados vestidos de blanco se mezclan con los campos morados, la puesta de sol, el aroma de la Lavanda y la música para disfrutar de una experiencia única e inolvidable.
Castillo de Piedra Bermeja
La parte exterior del castillo asomada sobre el Tajuña presenta un bello conjunto de ventanas, que revela su condición de palacio arzobispal.
Castillo de Piedra Bermeja
La parte exterior del castillo asomada sobre el Tajuña presenta un bello conjunto de ventanas, que revela su condición de palacio arzobispal.
Historia
La visita merece la pena hacerse contemplando primero su exterior sobre el Tajuña: las artísticas ventanas abiertas en sus muros, románicas y protogóticas, hablan de su condición palaciega. En el interior estuvieron las dependencias arzobispales, y con anterioridad, el palacio taifa del rey de Toledo Almamún. Bajo ellas se hallaban las dependencias militares. El patio de armas mantuvo durante mucho tiempo su condición de jardín de recreo, siendo hoy cementerio.
La visita merece la pena hacerse contemplando primero su exterior sobre el Tajuña: las artísticas ventanas abiertas en sus muros, románicas y protogóticas, hablan de su condición palaciega. En el interior estuvieron las dependencias arzobispales, y con anterioridad, el palacio taifa del rey de Toledo Almamún. Bajo ellas se hallaban las dependencias militares. El patio de armas mantuvo durante mucho tiempo su condición de jardín de recreo, siendo hoy cementerio.
El primer poseedor del castillo fue el rey Alfonso VI, como regalo del rey de Toledo Almamún. El monarca cristiano lo cedió a los arzobispos de Toledo, que lo usaron hasta el siglo XVI, pasando después a prisión. Durante la Guerra de Secesión protagonizó la toma de Brihuega por las tropas de Felipe V, fue fortaleza para los destacamentos franceses que procuraban sostener las incursiones de Juan Martín el Empecinado, y fortín en las guerras carlistas.
La Leyenda de Piedra Bermeja
Transcribimos a continuación la leyenda de la piedra bermeja, tal y como la recogió Jesús Simón Pardo en su libro "Estampas Briocenses" en 1987. Hace muchos años, contaban nuestros abuelos, allá en tiempo de los moros, había en Brihuega un hidalgo llamado D. Alonso de Medina. Era hombre de parcas rentas, pero vivía muy feliz en su casa solariega junto a su bella hija, la más linda y preciosa doncella nacida jamás en la Alcarria, a la que las crónicas dieron en llamar Elisa. Dedicaba mucho de su tiempo el hidalgo a narrar, no sin pizca de exageración, en alegres 'tertulias -las mil batallas en las que su espada había desmochado cabezas de moros, sus piernas escalado castillos o sus manos, arrancado pendones.
Transcribimos a continuación la leyenda de la piedra bermeja, tal y como la recogió Jesús Simón Pardo en su libro "Estampas Briocenses" en 1987. Hace muchos años, contaban nuestros abuelos, allá en tiempo de los moros, había en Brihuega un hidalgo llamado D. Alonso de Medina. Era hombre de parcas rentas, pero vivía muy feliz en su casa solariega junto a su bella hija, la más linda y preciosa doncella nacida jamás en la Alcarria, a la que las crónicas dieron en llamar Elisa. Dedicaba mucho de su tiempo el hidalgo a narrar, no sin pizca de exageración, en alegres 'tertulias -las mil batallas en las que su espada había desmochado cabezas de moros, sus piernas escalado castillos o sus manos, arrancado pendones.
Poseía D. Alonso junto al Tajuña un huerto donde cultivaba amén de las rosas más bellas de la Alcarria, las más ricas hortalizas de esta vega. Allí, en un recodo del rio, en un remanso escondido en el que crecían robustos chopos y cubrían algas y eneas, al abrigo de unas peñas que impedían las miradas indiscretas, tenía la bella Elisa el lugar propicio para refrescar su hermosura en las aguas claras y cristalinas del Tajuña. Todos los buenos mozos de Brihuega, que eran muchos, estaban prendidos de los encantos de la joven, no menos que los niños admirados de las proezas del hidalgo. Pero he aquí que en aquel entonces los moros eran dueños del castillo y su alcalde, llamado Abul, hombre de taimada cabeza, se enamoró de la doncella y quiso conseguir por la fuerza, lo que nunca podría alcanzar de buen grado. Contaban nuestros abuelos que cuando un día la casta y bella Elisa se disponía a tomar un baño, abalanzose el taimado moro sobre ella, como bestia feroz sobre su presa.
Rápidamente respuesta de su sorpresa defendió con uñas y dientes su pureza. El moro Abul, ciego de rabia por el despecho hundió su puñal en el cuerpo hermoso que cayó abatido sobre una piedra que la sangre tiñó de color bermejo. El moro Abul al ver la belleza muerta se arrojé al rio y es fama que el diablo se llevo su alma a los infiernos. EI hidalgo D. Alonso murió de pena y los brihuegos recogieron aquella piedra, teñida con la sangre de la bella, y la pusieron come piedra angular del castillo, que desde entonces se llamó 'DE LA PIEDRA BERMEJA'. Se dice desde entonces que cada 15 de agosto, día de la patrona de Brihuega, la Virgen de la Peña, la piedra adquiere un color rojizo más intenso.
Acceso al Castillo
De acceso libre, la Oficina de Turismo de Brihuega organiza visitas guiadas. Más información en el teléfono 949 280 442 de viernes a domingo, y en el 949 340 030 de lunes a jueves.
De acceso libre, la Oficina de Turismo de Brihuega organiza visitas guiadas. Más información en el teléfono 949 280 442 de viernes a domingo, y en el 949 340 030 de lunes a jueves.
















